15 abr 2026
Un informe elaborado por la Unidad de Género del Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires a cargo de Pablo López reveló el martes que la mayoría de los jóvenes bonaerenses enfrenta serias dificultades para insertarse en el mercado laboral y sostener sus estudios, en un contexto de alta informalidad, desigualdad y retraso en la independencia económica.
El estudio, centrado en la población de entre 18 y 29 años, muestra que alrededor del 75% no accede a estudios terciarios o universitarios. Esta situación se combina con trayectorias laborales inestables, donde predominan empleos precarios, lo que limita las oportunidades de desarrollo a mediano y largo plazo.
Uno de los ejes principales del informe es la dificultad para compatibilizar trabajo y educación. Solo una minoría logra sostener ambas actividades al mismo tiempo, mientras que la mayoría abandona o posterga sus estudios ante la necesidad de generar ingresos en condiciones laborales poco favorables.
A su vez, el documento advierte sobre fuertes brechas de género. Las mujeres jóvenes presentan mayores niveles de inactividad y duplican el tiempo dedicado a tareas de cuidado no remuneradas, lo que impacta directamente en sus posibilidades de inserción laboral y continuidad educativa.
Otro aspecto destacado es el denominado “efecto cicatriz”, que señala cómo las primeras experiencias laborales marcadas por la informalidad o el desempleo condicionan negativamente el futuro. Estas trayectorias iniciales reducen las chances de acceder a empleos formales y mejor remunerados en la adultez.
Finalmente, el informe vincula estas dificultades con la postergación de la autonomía: seis de cada diez jóvenes continúan viviendo con sus familias. La combinación de bajos ingresos, empleo inestable y el aumento sostenido de los alquileres configura un escenario que dificulta la independencia y refleja un cambio estructural en las condiciones de vida juvenil en la Provincia.
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