19 feb 2026
La Confederación General del Trabajo (CGT) inició este jueves 19 de febrero un paro general de 24 horas en Argentina en rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno, el mismo día en que la Cámara de Diputados de la Nación lo debate en el recinto. La medida, confirmada oficialmente por la central obrera sin movilización, es la cuarta de este tipo desde que comenzó la gestión actual y busca frenar cambios que, según los sindicatos, representan un retroceso de derechos laborales.
Los principales sectores del transporte público están prácticamente paralizados. Tanto colectivos urbanos y de larga distancia como trenes y subtes no operan durante la jornada, tras la adhesión de gremios como la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y los sindicatos ferroviarios. Además, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) confirmó la participación de conductores de taxis, remises y otros servicios, lo que amplía el impacto en la movilidad en varias ciudades del país.
El sector aéreo también se ve afectado: aerolíneas y gremios aeronáuticos han cancelado vuelos programados tanto nacionales como internacionales, con más de 250 cancelaciones reportadas y miles de pasajeros afectados. Esto complica aún más el panorama para quienes tenían viajes planeados durante la jornada de protesta.
En el ámbito financiero, la atención en bancos presenciales no se realiza y las sucursales permanecen cerradas, aunque servicios digitales como homebanking y pagos por apps siguen operativos. La Asociación Bancaria adhirió al paro, lo que significa que trámites presenciales, cobros y movimientos en ventanilla no se efectúan hoy.
El impacto también se extiende a otros servicios públicos y urbanos: en la Ciudad de Buenos Aires no habrá recolección de residuos domiciliarios durante gran parte del día, y la administración pública y educación tienen atención reducida o actividad dispar según la adhesión de cada gremio. Esto genera molestias y ajustes en la rutina cotidiana de millones de personas en distintas provincias.
La protesta se da en un clima de fuerte tensión social, política y económica. El proyecto de reforma laboral, que ya cuenta con media sanción del Senado, incluye cambios en la jornada laboral, derechos sindicales y condiciones de contratación. El Gobierno lo presenta como una modernización del mercado laboral, mientras que los sindicatos argumentan que pone en riesgo conquistas históricas y contribuye a la pérdida de empleo formal en un contexto de inflación y crisis económica.
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