En Foco

Gira federal

Kicillof ultima detalles para su proyecto nacional y fricciona con La Cámpora

El gobernador busca crecer en Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos con nueva identidad política, bastiones hostiles para el peronismo, mientras persisten roces internos por cargos y estrategia electoral.

18 feb 2026

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, acelera su plan de construcción política con proyección nacional de cara a las elecciones de 2027, impulsando la expansión del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) hacia provincias claves del centro del país, donde el peronismo suele tener menor arraigo.

Según fuentes cercanas al mandatario bonaerense, en los últimos meses se vienen desplegando pequeñas estructuras del MDF en distritos de Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos, cuatro provincias que concentran en conjunto cerca del 24 % del padrón electoral, y que junto a Buenos Aires superan la mitad del electorado argentino.

Para llevar adelante este despliegue, Kicillof confía en un grupo de dirigentes de su círculo más estrecho, entre los que figuran los ministros Carlos Bianco, Gabriel Katopodis, Cristina Álvarez Rodríguez y Andrés “Cuervo” Larroque, además de intendentes como Jorge Ferraresi y Fernando Espinoza.

Aun así, hasta ahora no hay fechas confirmadas para que el gobernador visite personalmente esas provincias, aunque en La Plata reconocen que el desafío es complejo pero estratégico: romper la resistencia estructural que el cristinismo referenciado en La Cámpora enfrenta históricamente en esos territorios.

La estrategia de Kicillof combina el armado territorial con el diálogo institucional: en los últimos meses mantuvo contactos con gobernadores de distintos signos políticos, como Martín Llaryora (Córdoba), para temas como la reforma laboral, o Maximiliano Pullaro (Santa Fe), en torno al conflicto policial en esa provincia.

El objetivo, según operadores del MDF, no es solo sumar adhesiones sino construir una identidad política que dialogue con sectores que hoy miran con desconfianza tanto al cristinismo como a la dirigencia tradicional. “Si no podemos ganar en el centro del país, al menos perder por menos”, sintetizan fuentes del entorno de Kicillof.

Pero la expansión de su proyecto nacional no está exenta de dificultades internas. Las tensiones con La Cámpora y el cristinismo siguen siendo un factor que condiciona su agenda. Tras la renovación de autoridades del Partido Justicialista bonaerense, persisten diferencias respecto a cómo distribuir cargos clave, como la vicepresidencia primera del Senado provincial.

Estas fricciones forman parte de un clima más amplio de debate dentro del peronismo, donde algunos sectores consideran que el enfrentamiento con La Cámpora podría estar drenando energía política y foco de la construcción nacional.

Mientras tanto, Kicillof ha buscado proyectarse como una alternativa de oposición clara al gobierno nacional de Javier Milei, destacando la necesidad de una fuerza política amplia que “trascienda sectarismos” y pueda ofrecer respuestas frente a la crisis económica y social del país.

Este tipo de planteos quedaron en evidencia en plenarios y actos de apoyo al MDF, donde el gobernador bonaerense llamó a construir una “alternativa nacional sin sectarismo”, señalando que el movimiento no debe quedar atrapado únicamente en las lógicas tradicionales del peronismo.

Sin embargo, la interna provincial y nacional sigue siendo un foco clave: la ausencia de un diálogo directo con figuras como Cristina Kirchner o su hijo Máximo es percibida tanto por aliados como por críticos como un obstáculo para consolidar una unidad amplia.

En ese contexto, a falta de un año para la nueva contienda electoral, parece marcar una tensión permanente entre la necesidad de consolidar un proyecto competitivo a nivel nacional y la de administrar las fricciones internas, que podrían definir no solo el futuro inmediato del peronismo, sino también su capacidad de articular una alternativa sólida frente a los desafíos políticos que vienen.

LAS MÁS LEÍDAS