En Foco

Paso a paso

Rosca por el PJ bonaerense y el plan 2027: Kicillof detiene la gira federal y espera

Con invitación a Cosquín y armados en el Interior del país, el gobernador posterga su desembarco interprovincial mientras se define la interna del PJ bonaerense y crece la tensión política en Buenos Aires.

30 ene 2026

Con una fuerte interna por el comando del Partido Justicialista (PJ) bonaerense, el gobernador Axel Kicillof mantiene en pausa su esperado desembarco federal, postergando su participación en eventos fuera de la Provincia como el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, para dar prioridad a las negociaciones internas de su espacio político.

La invitación formal de los organizadores había sido extendida hace semanas por el intendente Raúl Cardinalli, cercano al exsenador Carlos Caserio y protagonista de esfuerzos por acercar sectores del peronismo de Córdoba al proyecto “AK 2027”.

Hasta este jueves, el gobernador no había confirmado públicamente si asistirá al cierre del festival en el Valle de Punilla, y desde su entorno político señalan que el arranque de su gira por el Interior del país quedará para después de que se resuelva la coyuntura bonaerense, en particular la finalización del cronograma de inscripción de candidatos internos que vence el 8 de febrero.

La estrategia de Kicillof de priorizar la interna del PJ bonaerense coincide con la fuerte discusión política por el control de la mayor estructura territorial del peronismo nacional, que enfrenta tensiones entre el kicillofismo y otros sectores, incluidos los vinculados al cristinismo. Algunos analistas sostienen que la falta de definición en Buenos Aires le resta impulso a cualquier proyección a nivel país, sobre todo hacia la carrera presidencial de 2027.

En paralelo a la batalla interna, el mandatario bonaerense sigue marcando posición política y defendiendo la necesidad de construir una alternativa amplia frente al gobierno nacional de Javier Milei. En diciembre pasado, Kicillof encabezó una cumbre del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) donde planteó la idea de “convocar a todos los sectores” y articular una agenda que supere las fronteras tradicionales del peronismo.

El armado federal del gobernador no se limita a invitaciones a eventos: también incluye gestiones políticas en distintas provincias. Por ejemplo, dirigentes bonaerenses como el ministro Andrés Larroque vienen realizando reuniones con referentes de otros distritos con la mira puesta en fortalecer vínculos más allá de Buenos Aires, incluyendo encuentros con jóvenes dirigentes y estructuras de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) de San Juan.

Más allá del Cosquín, el escenario político nacional ofrece señales contrastantes. El presidente Javier Milei fue ovacionado recientemente en otro festival folklórico importante, el de Jesús María, evidenciando fuerte adhesión social, particularmente en provincias con tradición anti kirchnerista como Córdoba, con el antecedente de las recorridas de Sergio Massa por aquella provincia, lo que se interpreta como una advertencia para los peronistas que desean instalar una figura presidencial competitiva.

Las tensiones internas bonaerenses también se reflejan en la relación política entre Kicillof y otros referentes del peronismo, incluida La Cámpora, que ha intentado matizar las versiones de disputa en torno al liderazgo provincial. A fines del año pasado, referentes camporistas negaron rupturas abiertas con el gobernador, aunque las diferencias siguen sobre la mesa.

La demora en el despliegue federal de Kicillof ocurre en un contexto donde sectores del sindicalismo bonaerense ya lo impulsan como figura potencial para liderar una alternativa nacional en 2027, reclamándole que dé pasos concretos hacia una candidatura presidencial mientras sigue insistiendo en fortalecer el peronismo como alternativa política.

LAS MÁS LEÍDAS