30 ene 2026
Mientras se aguarda por más definiciones, el kicillofismo apuró en las últimas horas la recolección de avales de cara a la renovación de autoridades del Partido Justicialista (PJ) de la provincia de Buenos Aires, en un escenario de fuerte pulseada política con el sector camporista encabezado por Máximo Kirchner.
La cumbre tuvo lugar en la Gobernación provincial en Calle 6, La Plata, con la presencia de ministros, intendentes e integrantes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) alineado con el gobernador Axel Kicillof.
El encuentro, que combinó un repaso de gestión, charla con parrilla de por medio y debate político, se dio en un contexto tenso dentro del peronismo bonaerense, donde la posibilidad de una interna partidaria del PJ prevista para el 15 de marzo sigue latente ante la falta de acuerdo por una lista de unidad. La publicación oficial del padrón de afiliados, con más de 1,1 millón de habilitados para votar, marcó un hito clave en el cronograma electoral interno del partido.
Con el cierre del plazo para presentación de avales y candidaturas cada vez más cerca, el 3 y 8 de febrero respectivamente, los dirigentes del MDF activaron intensamente los equipos territoriales para reunir las firmas necesarias en cada distrito.
Esta dinámica se extendió incluso a municipios tradicionalmente gobernados por La Cámpora, como Lanús, donde el kicillofismo activó puntos de recolección de avales como gesto político. En medio de esta rosca interna, el principal tema de discusión fue el nombre que encabezará la conducción del PJ bonaerense si no prospera una lista de unidad.
En la reunión de Gobernación, la vicegobernadora Verónica Magario fue ratificada por el espacio de Kicillof como la carta más fuerte para disputar o negociar la presidencia del partido, consolidando así su perfil como principal candidata del MDF.
La puja por la conducción no está exenta de tensiones internas: mientras sectores del kicillofismo empujan por su propio liderazgo, figuras camporistas y afines a Máximo Kirchner manifestaron posturas distintas. Incluso hubo declaraciones públicas desde el entorno kirchnerista proponiendo como alternativa que el propio Kicillof presida el PJ bonaerense, en un intento de buscar consensos o cambiar la dinámica de las negociaciones.
La interna del peronismo bonaerense también ha derivado en signos de divisiones más profundas, con críticas cruzadas entre referentes de ambos sectores mientras se acerca la fecha límite de presentación formal de listas.
Aunque algunos actores del partido apuestan por cerrar filas antes del 8 de febrero, la posibilidad de una competencia electoral sigue en el aire si no se logra un acuerdo político de unidad.
Acompañaron a Kicillof, la vicegobernadora Verónica Magario; los ministros Carlos Bianco (Gobierno); Gabriel Katopodis (Infraestructura); Walter Correa (Trabajo) y Javier Rodríguez (Desarrollo Agrario); Agustina Vila (Secretaria General de la Gobernación); la jefa de Asesores, Cristina Álvarez Rodríguez y los jefes comunales Jorge Ferraresi (Avellaneda); Mario Secco (Ensenada); Fernando Espinoza (La Matanza); Pablo Descalzo (Ituzaingó) y Lucas Ghi (Morón), el diputado provincial y ex mandamás de Almirante Brown, Mariano Cascallares y varios más.
Este proceso de definición en el PJ bonaerense no solo tiene implicancias internas para la fuerza política, sino que también proyecta su impacto hacia el mapa político del 2027, en un momento en que el justicialismo busca consolidar su liderazgo territorial y construir estrategias para enfrentar a la oposición nacional y local en los próximos comicios.
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