La Provincia de Buenos Aires activó un esquema preventivo ante el avance del evento climático conocido como El Niño, que podría generar lluvias superiores a lo normal, crecidas e inundaciones durante la primavera y el verano de 2026/27. El gobierno de Axel Kicillof trabaja con municipios y distintas áreas para anticipar el impacto, mientras el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó que las condiciones actuales son compatibles con una fase cálida del fenómeno y que existe una probabilidad cercana al 100% de que continúe durante agosto-octubre.
Uno de los principales focos de atención está puesto sobre el estado de los suelos bonaerenses. Un diagnóstico elaborado por el Ministerio de Desarrollo Agrario conducido por Javier Rodriguez advirtió que buena parte del territorio ya presenta elevada disponibilidad de humedad y sectores saturados, especialmente en áreas de la cuenca del Salado. El Noroeste y el Centro provincial aparecen entre las regiones con mayor exposición si las precipitaciones se ubican por encima de los valores habituales.
Ante ese escenario, el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos liderado por Gabriel Katopodis reforzó el Comité de Gestión del Riesgo y Emergencias (CORE), que reúne a organismos vinculados con los recursos hídricos, energía, vialidad y servicios. El objetivo es coordinar respuestas ante eventuales tormentas severas, crecidas y anegamientos, con tareas que incluyen limpieza de canales y arroyos, mantenimiento de alcantarillas, puesta a punto de compuertas y preparación de protocolos de emergencia.


La prevención ya se traduce en trabajos concretos en distintos puntos de la Provincia. En Berazategui y Quilmes se realizan intervenciones sobre cursos de agua para mejorar el escurrimiento y reducir el riesgo de anegamientos, mientras que en Dolores y General Guido se avanzó sobre los canales 1 y 9 para recuperar su capacidad de regulación. En Saladillo, además, se llevan adelante tareas de limpieza, perfilado y remoción de sedimentos en varios canales.
Otro frente clave está en las grandes cuencas bonaerenses. En el río Areco avanzan obras destinadas a aumentar la capacidad de conducción y reducir el riesgo de desbordes, mientras que la Provincia también tiene en agenda intervenciones sobre los ríos Luján y Salado y distintos sistemas de drenaje. En paralelo, se busca fortalecer la infraestructura de alerta para detectar con mayor anticipación los eventos extremos.

El fenómeno también genera preocupación por su impacto sobre la producción agropecuaria. El Ministerio de Desarrollo Agrario trabaja junto a municipios y entidades del sector para anticipar posibles complicaciones durante la campaña 2026/27, especialmente frente a excesos hídricos que podrían afectar caminos rurales, lotes productivos y establecimientos ubicados en zonas vulnerables. Los equipos técnicos provinciales estiman que El Niño podría mantenerse activo durante buena parte de la campaña.
Con este panorama, el desafío para la administración bonaerense será llegar al período de mayor intensidad con la infraestructura y los sistemas de respuesta preparados. Los pronósticos deberán seguir de cerca la evolución del fenómeno, pero la Provincia ya decidió no esperar a que lleguen las lluvias más fuertes: monitoreo, obras hidráulicas, limpieza de cursos de agua y coordinación con los municipios son las principales herramientas para intentar evitar que el próximo temporal encuentre a las ciudades bonaerenses con el agua al cuello.