Mientras la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) avanza con una reforma que flexibiliza el sistema, el gobierno de Axel Kicillof optó por sostener el régimen vigente. La administración bonaerense confirmó que continuará con los mismos plazos, requisitos y plantas habilitadas para realizar la inspección, marcando una diferencia con la política de desregulación que impulsa el Gobierno nacional a través del ministro Federico Sturzenegger.
La reforma porteña, aprobada por la Legislatura de la Ciudad, modifica varios aspectos centrales del trámite. Entre ellos, extiende la primera revisión obligatoria para autos particulares de cuatro a cinco años desde el patentamiento, establece controles cada dos años hasta que el vehículo cumpla diez años y habilita que concesionarias, importadores y talleres privados puedan realizar la VTV, siempre que cumplan los requisitos técnicos. Además, el precio dejará de estar regulado por el Estado y podrá ser definido por cada prestador habilitado.
En territorio bonaerense, en cambio, el Ministerio de Transporte sostiene que el sistema actual garantiza estándares uniformes de control y trazabilidad. La Provincia considera que la apertura indiscriminada de prestadores podría generar diferencias en los criterios de inspección y afectar la calidad de las revisiones, por lo que decidió no adherir a los cambios nacionales.


La decisión también volvió a poner sobre la mesa una discusión política que ya venía creciendo en la Legislatura bonaerense. En los últimos meses, distintos sectores presentaron iniciativas para modificar o incluso eliminar la obligatoriedad de la VTV para vehículos particulares, argumentando que representa un costo adicional para los automovilistas y que el sistema necesita una actualización. Sin embargo, por ahora no existe una definición oficial para avanzar en ese sentido.
Así, el mapa argentino quedó dividido en dos modelos. Mientras CABA acompaña la flexibilización promovida por Nación con más talleres habilitados, digitalización y mayor competencia entre prestadores, la provincia de Buenos Aires mantiene intacto su esquema de verificación técnica. Para millones de conductores bonaerenses, eso significa que la VTV seguirá siendo obligatoria bajo las reglas actuales, al menos mientras la administración provincial no decida revisar su postura.