El gobernador Axel Kicillof volvió a enviar señales hacia el futuro del peronismo al participar, por videoconferencia, de un encuentro con dirigentes justicialistas de Entre Ríos. Allí, el mandatario bonaerense evitó hablar de una eventual candidatura presidencial, llamó a reorganizar al espacio opositor de cara a 2027 y sorprendió con una autocrítica sobre la última experiencia de gobierno del Frente de Todos, al sostener que los errores cometidos facilitaron el triunfo de Javier Milei.
Lejos de esquivar el análisis interno, Kicillof reconoció que el peronismo debe revisar su desempeño antes de volver a presentarse como alternativa de gobierno. "Venimos de un gobierno nuestro que no funcionó, y eso nos llevó también a que ahora gobierne Milei", afirmó. En esa línea, agregó que el desafío pasa por "explicarle al pueblo" qué errores se cometieron y demostrar que el espacio está en condiciones de ofrecer una propuesta superadora frente a la crisis económica y social.
El mandatario también buscó bajar el tono de la discusión por las candidaturas dentro del justicialismo. "No es ni siquiera este un año para lanzar campañas, para candidaturas o para disputas de ese tipo. Es un año de organización, de armado, de construcción y de estar al lado de quienes sufren", expresó. Con ese mensaje, tomó distancia de la puja interna que atraviesa el PJ y planteó que la prioridad debe ser fortalecer la estructura política antes que definir nombres.

En otro tramo de su intervención, Kicillof dejó una definición que apunta a la estrategia electoral para 2027. "La fuerza que puede articular una alternativa para dar vuelta esta situación es el peronismo. Y, obviamente, no alcanza solo con el peronismo, pero tiene que ser el peronismo el que conduzca", sostuvo. La frase fue interpretada como un llamado a construir un frente opositor más amplio, incorporando otros sectores políticos y sociales sin resignar el liderazgo del justicialismo.
Las declaraciones se produjeron en medio del proceso de reconfiguración que atraviesa el peronismo tras la derrota electoral y de las tensiones entre los distintos espacios que disputan la conducción partidaria. En las últimas semanas, Kicillof evitó alimentar especulaciones sobre una posible candidatura presidencial a pesar que su entorno movilizó a su militancia para ganar terreno en el ámbito nacional aunque el mandatario concentró su discurso en la necesidad de consolidar una alternativa política con base territorial, una estrategia que también impulsa el Movimiento Derecho al Futuro, el espacio que lanzó este año junto a intendentes, legisladores y dirigentes sindicales bonaerenses.


Durante el encuentro, organizado por un sector del PJ entrerriano encabezado por el exdiputado nacional Marcelo Casaretto, el gobernador recibió un explícito respaldo para proyectarse a nivel nacional. "Todos coincidimos en la necesidad de que Kicillof sea presidente de la Nación", sostuvo el dirigente entrerriano, quien además propuso conformar una mesa política amplia para fortalecer la construcción del espacio en esa provincia. Sin embargo, el mandatario evitó recoger ese guante y volvió a insistir en que la etapa actual exige ampliar consensos y fortalecer la organización.
Antes de cerrar su exposición, Kicillof llamó a dejar de lado las diferencias internas y advirtió que el camino hacia 2027 no estará exento de dificultades. "Tenemos que seguir profundizando. Hay que ampliar, ampliar, ampliar. Nos van a tratar de señalar, de limitar, de poner piedras, pero tenemos la responsabilidad histórica de hacerlo porque la gente está sufriendo y la está pasando mal", concluyó, reforzando un mensaje que buscó combinar autocrítica, unidad y construcción política de largo plazo.