El municipio bonaerense de Dolores, que gobierna el intendente Juan Pablo García, atraviesa momentos delicados vinculados al incremento de los casos de inseguridad. Y es que además de las quejas que se hicieron días atrás por la ausencia de políticas para paliar el delito, ahora exigen que se declare la emergencia en seguridad.
Desde La Libertad Avanza dolorense exigieron a la administración que gobierna García que decrete la emergencia en seguridad en el territorio. Y es que los libertarios definieron que el descontrol total, el vandalismo impune y el silencio oficial son los ejes que movilizan el pedido.
En el escrito donde solicitan la declaración de emergencia al que tuvo acceso CRONOS, también piden auditorias rigurosas sobre el presupuesto de seguridad actual, optimización del monitoreo urbano, y una articulación férrea sin concesiones, con las fuerzas de seguridad provinciales y nacionales.

Por otra parte, en el texto dieron ejemplos solidos donde dejan en claro que la situación está desbordada. Mencionaron la degradación que sufre a diario el atrio de la Iglesia de Nuestra Señora de Dolores, donde noche tras noche el espacio es usurpado como pista de skate, escenario de conductas obscenas, vandalismo y juntadas donde abunda el alcohol.
También encendieron las alertas por las carreras de motos a alta velocidad en la calle Olavarría y en diversas avenidas de la ciudad.

Además de los reiterados hechos de violencia e inseguridad en las inmediaciones del cementerio local, entre otras situaciones que reflejan un factor en común: el aumento de la delincuencia.
Según LLA dolores, en los últimos días el secretario de Seguridad municipal fue víctima de un hecho de inseguridad en su domicilio, en donde le habrían sustraído su arma reglamentaria.
Posteriormente, el caso habría sido silenciado y hasta habrian obligado al funcionario a mentir, con el objetivo de mantener oculto este caso y tambnién la situación que atraviesa Dolores.
En definitiva, desde diversos sectores coinciden con que el distrito dolorense se encuentra tomado por la inseguridad y los reclamos de los vecinos son ignorados por el Ejecutivo.