19/05/2026 - Edición Nº3519

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Con la cabeza en 2027, Kicillof desatiende la gestión y se enfoca en su campaña presidencial

10:07 | Mientras recorre la Provincia y suma actos políticos, el gobernador bonaerense ya mueve fichas rumbo a 2027. En la oposición lo acusan de priorizar la campaña sobre los problemas de gestión.



Axel Kicillof, actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, atraviesa un delicado equilibrio entre la gestión bonaerense y la construcción de su candidatura presidencial para 2027. Si bien, las últimas recorridas a los municipios fueron con acciones de gestión por otro lado encabeza actos políticos y fortalece el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), así, el mandatario provincial enfrenta cuestionamientos de la oposición e incluso de sectores del propio peronismo que le reprochan haber puesto en segundo plano la administración provincial en medio de la crisis económica y social que golpea al territorio bonaerense.

En las últimas semanas, el mandatario multiplicó sus apariciones públicas con fuerte tono electoral. Visitó municipios del Interior y el Conurbano, intercalando gestión con proyección. Además, desembarcó en Córdoba para participar de un congreso sindical y lanzó nuevas estructuras políticas vinculadas al MDF, como la rama de Mujeres y Diversidades y los cursos de formación de cuadros dirigenciales. Aunque evita confirmar formalmente una candidatura, en cada actividad el mensaje apunta a consolidarlo como el principal opositor a Javier Milei rumbo a la próxima presidencial.

La estrategia no pasa desapercibida para la oposición. Desde el PRO y La Libertad Avanza cuestionan que Kicillof priorice el armado político mientras la Provincia atraviesa problemas estructurales en seguridad, salud e infraestructura. El jefe del bloque PRO en el Congreso nacional, Cristian Ritondo, acusó al gobernador de estar “más ocupado en su candidatura que en resolver los problemas de los bonaerenses”, una crítica que comenzó a instalarse también entre intendentes opositores del Interior provincial.

Incluso dentro del peronismo aparecen señales de desgaste. La interna con La Cámpora sigue latente y en distintos sectores del PJ bonaerense crece la preocupación por el adelantamiento de la carrera presidencial. Algunos dirigentes recuerdan el antecedente de Horacio Rodríguez Larreta y advierten que instalar una candidatura con tanta anticipación puede terminar erosionando la gestión y debilitando políticamente al mandatario antes de tiempo.

Mientras tanto, en la administración bonaerense se acumulan conflictos sensibles. En las últimas semanas hubo cuestionamientos por la suspensión temporal del programa alimentario MESA, utilizado para asistir a millones de familias en escuelas públicas, una medida que generó críticas internas y externas en medio del ajuste económico nacional. Aunque desde la Gobernación responsabilizan al recorte de fondos de la Casa Rosada, el episodio alimentó las acusaciones sobre una gestión cada vez más absorbida por la lógica electoral.

Kicillof intenta sostener el discurso de que todavía “no es tiempo de candidaturas”, pero los movimientos políticos muestran otra realidad. En cada acto reaparecen cánticos de “Axel presidente”, los sindicatos profundizan el operativo clamor y dirigentes cercanos al gobernador ya trabajan en la construcción de una estructura federal para competir contra Milei en 2027. El propio mandatario comenzó a instalar la idea de una “alternativa nacional” al modelo libertario, una narrativa que atraviesa buena parte de sus discursos públicos.

A ese escenario se suma otra preocupación que inquieta a intendentes peronistas y aliados territoriales: la posibilidad de que la administración bonaerense pierda capacidad de respuesta frente al deterioro económico y social. En distintos municipios ya advierten demoras en obras públicas, recortes en programas provinciales y una creciente dependencia de los recursos discrecionales que maneja la Gobernación.

Aunque en el entorno de Kicillof sostienen que el ajuste impulsado por Javier Milei condiciona toda la gestión, puertas adentro del oficialismo algunos jefes comunales empiezan a reclamar mayor presencia territorial y menos foco en la construcción nacional del gobernador, en momentos donde la demanda social se profundiza en el Conurbano y el Interior bonaerense.

La tensión entre gestión y campaña amenaza con convertirse en uno de los principales desafíos políticos del gobernador. Con más de un año todavía por delante para que se lleve a cabo las elecciones y un par de meses más al frente de la Provincia más grande del país, Kicillof deberá administrar una economía golpeada, una interna peronista abierta y las crecientes demandas sociales sin descuidar un proyecto presidencial que, aunque todavía no tenga lanzamiento formal, ya empezó a caminar

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