La Unión Cívica Radical (UCR) bonaerense llegará al próximo 7 de junio con una postal dividida: mientras la conducción provincial logró evitar la interna con una lista de unidad encabezada por Emiliano Balbín, la Juventud Radical irá a una elección a tres bandas entre los espacios Futuro Radical, Adelante y JR en Lucha. La disputa se da en medio de fuertes tensiones internas sobre el rumbo político del partido y las alianzas electorales de cara a 2027.
El acuerdo para el Comité Provincia se cerró sobre la hora y permitió desactivar una elección que amenazaba con profundizar la crisis interna radical. Balbín, dirigente alineado con el senador nacional Maximiliano Abad, encabezará la nueva conducción acompañado por referentes de Evolución y del espacio de Gustavo Posse, en un esquema de reparto que buscó contener a las distintas tribus partidarias.
Sin embargo, la unidad no alcanzó a la rama juvenil. La actual presidenta de la Juventud Radical bonaerense, Antonela Ciparelli Moreno, cercana al sector de Pablo Juliano, impulsó una línea crítica tanto del acercamiento a La Libertad Avanza como de los sectores internos que promovían acuerdos con el oficialismo libertario. Su espacio, JR en Lucha, competirá directamente contra Adelante, referenciado en Abad, y Futuro Radical, alineado con el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro.
La tensión dentro de la UCR no es nueva. El radicalismo bonaerense viene arrastrando una fuerte pelea interna desde las elecciones partidarias de 2024, cuando los sectores ligados a Martín Lousteau y Maximiliano Abad se enfrentaron en una disputa judicializada y cargada de denuncias cruzadas. Aquella fractura todavía impacta en la estructura partidaria y explica parte de las dificultades para consolidar una conducción homogénea.

En el entorno radical reconocen que la pelea en la Juventud tiene un peso político mayor al habitual. La JR funciona históricamente como semillero de dirigentes y termómetro interno de las discusiones de fondo dentro del partido. Por eso, la elección juvenil será observada de cerca por las distintas líneas que ya empiezan a posicionarse pensando en el armado electoral bonaerense de los próximos años.
Con este escenario, la UCR bonaerense exhibe una doble cara: hacia afuera intenta mostrar orden y unidad con una conducción de consenso, pero hacia adentro siguen abiertas las diferencias sobre identidad, estrategia y alianzas. La elección de la Juventud Radical aparece así como una nueva batalla interna que puede anticipar futuras disputas en el partido centenario.