El martes, en la provincia de Buenos Aires, representantes del Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) se reunieron con autoridades de Educación y Seguridad para definir un plan de acción frente a la creciente ola de amenazas de tiroteo en escuelas, con el objetivo de establecer medidas de prevención ante un fenómeno que en los últimos días generó alarma en la comunidad educativa.
El encuentro se dio en un contexto de fuerte preocupación: en las últimas semanas se multiplicaron mensajes intimidatorios en establecimientos educativos, muchos de ellos difundidos en redes sociales o mediante pintadas, lo que obligó a suspender clases y activar protocolos de emergencia en distintos puntos del país.
Durante la reunión, los gremios docentes advirtieron que estas amenazas no pueden analizarse de forma aislada, sino que están vinculadas al impacto de comunidades digitales que promueven conductas violentas entre jóvenes, un fenómeno que ya comienza a ser observado a nivel regional.


En ese marco, el FUDB presentó un petitorio con medidas concretas, entre ellas la convocatoria urgente a mesas interministeriales, la realización de jornadas institucionales y el fortalecimiento de políticas de salud mental para estudiantes, docentes y familias, buscando una respuesta integral al problema. Además, reclamaron capacitación específica para equipos educativos y la implementación de talleres con estudiantes, con el objetivo de abordar la problemática desde la prevención y no solo desde la reacción ante cada amenaza puntual.
Por su parte, el Gobierno bonaerense se comprometió a avanzar en la articulación entre áreas y a reforzar los protocolos de actuación, que incluyen la denuncia inmediata ante la Justicia y la intervención rápida de autoridades educativas ante cualquier indicio de riesgo.El trasfondo de esta crisis remite también a hechos recientes que profundizaron la preocupación social, como el tiroteo ocurrido en marzo en una escuela de Santa Fe, donde un alumno mató a otro e hirió a varios compañeros, marcando un antecedente inédito en años recientes.
Con este escenario, la discusión ya no pasa solo por cómo actuar ante cada amenaza, sino por cómo prevenir un fenómeno que combina violencia, redes sociales y salud mental, y que expone la necesidad de una respuesta coordinada para evitar que el miedo se instale definitivamente en las aulas.