martes 07 de diciembre de 2021 - Edición Nº1895
Cronos Noticias » En Foco » 27 sep 2021 08:22

Bitácoras bonaerenses

Tiempo de intendentes: los dilemas de Axel Kicillof

El desembarco de Insaurralde en el Gabinete bonaerense reconfigura el mapa de poder. El repliegue del "kicillofismo" y las primeras internas.


  • Tiempo de intendentes: los dilemas de Axel Kicillof

Fueron dos semanas de duros golpes en la Gobernación bonaerense. De la sorpresiva derrota en las PASO del domingo 12 de septiembre, al bombazo del domingo siguiente con el anuncio de la modificación del Gabinete. Días de cachetazos para el “kicillofismo”, el aire denso en la Casa de Gobierno aún se respira. Sin dudas, el golpe que más les dolió a Axel Kicillof y su equipo fue en la intervención quirúrgica y sin anestesia que le hicieron Cristina, Máximo Kirchner y los intendentes del Conurbano a su Gabinete. El padecimiento.

Sin disimulo, desde Calle 6 dejaron trascender la frustración que significó el desembarco de Martín Insaurralde y Leonardo Nardini en el gobierno bonaerense. Muchos, incluso, aún intentan digerir los porqué del corrimiento de Carlos Bianco de la Jefatura de Gabinete. “Si le pasó a Carli le puede pasar a cualquiera”, fue el temor repetido en varios despachos del gobierno provincial. Es que precisamente le pasó al mejor amigo y mano derecha de Kicillof. Dato, para nada menor. Aunque, en una auténtica jugada de resistencia “kicillofista”, el Gobernador le creó a su mejor amigo una superestructura bajo la órbita de la Jefatura de Asesores. A tono de broma (o no), varios referentes del peronismo hablan de “una Jefatura de Gabinete paralela”. Las internas están en casa.

A diferencia de Alberto Fernández, Kicillof no tuvo que echar a ningún ministro. Pero eso no le quitó sentir el rigor de una intervención. El Gobernador sabe que Insaurralde es una figura de mucho peso político, hábil en la rosca, en la gestión y que supo tener el abanico para acordar con Sergio Massa, María Eugenia Vidal, Máximo Kirchner y la propia Cristina. “Martín más que un jefe de gabinete, va a ser un Primer Ministro a la italiana”, desliza un legislador que se reporta entre los intendentes del Conurbano. Es que si uno hace una simple suma, el lomense ya contaba bajo su esfera con la presidencia de Diputados Bonaerenses, en manos de Federico Otermín, un hombre de su extrema confianza y el control de Lotería de la Provincia con Omar Galdurralde, como su titular. “Con la Jefatura, Martín tiene medio gobierno bajo su control”, advierte, a modo de reflexión neutral, un veterano referente peronista. El poder en Lomas.

Desde que hacía campaña en el Clío de su amigo Bianco, Kicillof dejó trascender que no quería a ningún intendente en su Gabinete, siempre los resistió y hasta les tiene idea. De hecho, los primeros chispazos -por lo bajo- con los alcaldes fue la ausencia total de intendentes en ese primer Gabinete. La actualidad hizo realidad esa posibilidad que ni en sueños pensó Axel y, dato no menor, también actúa en consecuencia. Más allá de la super endulzada Jefatura de Asesores, el Gobernador piensa contener a su otra pieza, Agustín Simone, quien tuvo que ceder su sillón del Ministerio de Infraestructura a otro intendente, Leonardo Nardini, para refugiarse en el Instituto de la Vivienda, no sin antes armarle también una interesante estructura y hasta la idea de tener un edificio propio, lejos de la influencia del intendente en uso de licencia. El repliegue.

En esta ecuación del tablero bonaerense pos derrota de las PASO, también se puso sobre la mesa la opción de modificar la estructura con la creación de un Ministerio de Ambiente, para la diputada nacional, Daniela Villar, esposa de Otermín y que pertenece a la tropa de Insaurralde y Máximo Kirchner. Otro movimiento, el de crear un Ministerio de Cultura, quedaría -en los papeles- para la diputada bonaerense Florencia Saintout.  También están en la mira la Dirección de Escuelas que conduce Agusntina Vila y el Ministerio de Trabajo, que coordina, Mara Ruiz Malec. Por ahora, esos cambios deberán esperar. Temas pendientes.

El objetivo a corto plazo son las elecciones de noviembre. De la mano de los intendentes asegurar territorialidad y sumar votos para no tener una Legislatura adversa tras el recambio de diciembre. Del lado de Kicillof, una campaña más bonaerense, focalizada en la misma figura del Gobernador.  En largo plazo las cosas parecen menos claras, o al menos eso parece. En el mediano plazo, se juega el reparto de poder y la gobernabilidad para los dos años que quedan. En el largo plazo, el 2023 está en la mente de todos los integrantes del Frente de Todos. Desde hace tiempo se sabe que Insaurralde tiene ganas de sentarse en el Sillón de Dardo Rocha y el sendero se le acaba de abrir. En esa discusión también pide pista Máximo Kirchner y obviamente, una reelección de Kicillof, que hasta horas antes de conocerse los resultados de las PASO, estaba casi sin discusión. El nuevo tablero.

En 2002, cuando Felipe Solá asume como gobernador bonaerense crea la figura del Jefe de Gabinete con la intención de encontrar un coordinador de ministros con poder político y de gestión. El entonces intendente de San Fernando, Gerardo Amieiro fue convocado para ese rol, pero su pasar no fue grato para el entonces mandatario. El funcionario decidió renunciar y volver a sus pagos en febrero del 2003. Solá eligió en su reemplazo a un hombre que tendría su futuro político de la mano de ese puesto: Florencio Randazzo, que se desempeñó en ese lugar hasta septiembre de 2004, para luego ser un influyente Ministro de Gobierno. Su reemplazo en la Jefatura de Gabinete fue otro intendente, Rafael Magnanini de Benito Juárez, quien, dato no menor, fue el último Jefe de Gabinete (antes de Bianco) en ser removido de su cargo, en diciembre de 2005. Pero al final, Magnanini se acomodó como director del Banco Provincia. Su reemplazo fue Mario Oporto. Un poco de historia.

En la columna anterior se recordó que Daniel Scioli (2007-2015) y María Eugenia Vidal (2015-2019) mantuvieron a sus jefes de Gabinete todo su mandato: con poder, influyentes, con canal político para negociar y contener intendentes y, legisladores oficialistas y opositores. Scioli y Vidal también hicieron caso omiso al pedido de sus alcaldes para poner a uno de ellos como Jefe de Gabinete, pusieron a Alberto Pérez y Federico Salvai, sus hombres de confianza. Los tiempos cambiaron, llegó la hora de los intendentes. En general, tanto en el Frente de Todos y en Juntos destacan el perfil de Insaurralde. “Un hombre de diálogo y que conoce la Provincia”, coinciden, palabras más, palabras menos. Pero también concuerdan en su capacidad política y “vocación de poder”.Fueron 16 años sin un intendente como Jefe de Gabinete. En el 2023 serán 24 años sin que un intendente sea Gobernador bonaerense. ¿Cambiará la historia? Este capítulo apenas comenzó.

Por Juan Alfaro (ALFA)

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