10 abr 2026
En medio de una crisis de sanidad en la provincia de Buenos Aires, el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, advirtió el jueves en declaraciones radiales que el sistema sanitario a nivel nacional atraviesa un estado crítico, responsabilizó al gobierno de Javier Milei por recortes en programas nacionales y alertó sobre la falta de medicamentos y vacunas, aunque evitó referirse a la situación del IOMA, Instituto de Obra Médico Asistencial, y las dificultades dentro del propio esquema provincial.
Durante la entrevista, el funcionario puso el foco en la reducción de envíos del programa Remediar, una política clave para garantizar el acceso a medicamentos gratuitos en centros de salud de Argentina. Según explicó, la Provincia recibe “cerca del 30% o 40% de lo que recibía antes”. En contraste, desde el radicalismo bonaerense vienen expresando que la situación en IOMA, la obra social bonaerense a cargo de Homero Giles, es “insostenible”.
En otra sintonía, Kreplak sostuvo que la caída impacta de manera directa en la atención primaria, ya que muchos pacientes que interrumpen tratamientos terminan recurriendo a las guardias hospitalarias. En ese sentido, alertó sobre un posible aumento de la demanda en los hospitales públicos en el corto plazo.
El ministro también expresó preocupación por el calendario de vacunación, al advertir demoras en la provisión de dosis por parte de Nación. Según indicó, esta situación podría generar una baja en la cobertura y aumentar el riesgo de brotes en los meses de mayor circulación de enfermedades. Cabe recordar que la provincia de Buenos Aires y su sistema público de salud consta de más de 100 hospitales distribuidos en los 135 municipios, sumando otros cientos de Centros de Atención Primaria de Salud (CAPS) y divididos en 12 regiones sanitarias.
A pesar de los reclamos que surgieron por la crisis del sistema de salud bonaerense, en especial por falta de insumos, retrasos en la atención y la crisis financiera que atraviesan los hospitales en la Provincia, en su diagnóstico, el titular de la cartera sanitaria provincial calificó el escenario como “muy preocupante” y aseguró que el sistema podría enfrentar un nivel de saturación aún mayor si no se revierte la falta de insumos básicos en todo el país.
Sin embargo, en sus declaraciones no hubo menciones a la situación del IOMA, que en los últimos meses acumuló reclamos por demoras en pagos, prestaciones interrumpidas y dificultades de acceso para afiliados en distintos municipios bonaerenses. Por ejemplo, en Lincoln, municipio perteneciente a la Cuarta Sección Electoral, su intendente, Salvador Serenal, viene reclamando una deuda de la obra social bonaerense con el Hospital Municipal “Doctor Rubén Omar Miravalle”, ubicado en la Región Sanitaria III. Entre los reclamos se encuentran la urgente regularización de los pagos, advirtiendo que la deuda impacta de manera directa en el funcionamiento del hospital municipal.
El silencio sobre IOMA contrasta con los reiterados planteos de intendentes y profesionales de la salud, quienes vienen advirtiendo sobre tensiones en el funcionamiento del sistema bonaerense, especialmente en el Interior de la Provincia.
En paralelo, el Gobierno bonaerense busca reforzar su agenda sanitaria con el próximo Congreso Provincial de Salud (Cosapro), que se realizará en Mar del Plata del 15 al 17 de abril y reunirá a autoridades, expertos e intendentes para definir líneas de acción frente al complejo contexto. Esta campaña por la Salud se ve manchada por las tensiones entre Nación y Provincia, donde se disputan intereses más allá de los sanitarios, dada las ambiciones para disputar el terreno nacional y una campaña presidencial que, puertas adentro, ya comenzó.
Entre los principales ejes del encuentro figuran el financiamiento del sistema, el aumento de la demanda en hospitales municipales y la necesidad de mejorar el recupero de costos de obras sociales, en un escenario de recursos cada vez más limitados.
Así, mientras la Provincia apunta a la Nación por el ajuste y sus efectos, crece el debate interno sobre la sostenibilidad del sistema de salud bonaerense, atravesado por presiones cruzadas, mayores necesidades sociales y reclamos aún sin resolver.
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