Provincia

Caída de la rentabilidad

Alerta en los tambos bonaerenses: los últimos números de producción y ganancia que preocupan

Aunque la producción creció en el arranque del año, los márgenes se achicaron y crece la preocupación en el sector lechero por la caída de la rentabilidad en Buenos Aires.

26 mar 2026

La lechería bonaerense atraviesa una postal incómoda: mientras la producción muestra señales de recuperación, la ecuación económica sigue sin cerrar para muchos tambos. En el oeste de la Provincia, productores advierten que el volumen crece, pero la rentabilidad se achica cada mes y cada vez cuesta más sostener la actividad.

Los números del sector explican parte de esa paradoja. Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), enero de 2026 registró una suba interanual del 9,7% en la producción de leche, con mejora también en sólidos útiles. El arranque del año, además, estuvo acompañado por buenas condiciones forrajeras y una oferta productiva más robusta.

Sin embargo, el repunte en litros no se traduce en alivio para el tambero. En febrero, Argentina produjo 821 millones de litros de leche, con un promedio diario de 29,3 millones, lo que marcó una suba interanual del 10% en volumen y del 11,5% en sólidos. En la Cuenca Oeste bonaerense, el crecimiento fue del 7%, pero la relación de precios sigue ajustada: hoy equivale a 1,96 kilos de maíz o apenas 1,03 kilos de soja por litro de leche, una ecuación que sigue dejando márgenes muy finos.

A eso se suma un mercado interno todavía débil, que limita la capacidad de traslado de precios a lo largo de la cadena. En paralelo, la industria intenta acomodarse entre un consumo doméstico amesetado y una expectativa más favorable en exportaciones, sobre todo después del salto que mostraron los embarques lácteos al comienzo de 2026.

En el sector también remarcan que la recuperación no está siendo pareja. Los establecimientos de mayor escala y mayor eficiencia logran amortiguar mejor el golpe, mientras que los tambos medianos y chicos siguen más expuestos al costo financiero, la suba de insumos y la falta de espalda para atravesar meses con números en rojo.

Con ese telón de fondo, el ingenio lechero bonaerense sigue en estado de alerta. Aunque la producción acompaña, el verdadero problema está en la rentabilidad: si el precio al productor no mejora frente a los costos, el crecimiento en litros puede terminar siendo apenas un dato estadístico en una actividad que sigue caminando por la cornisa.

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