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Situación delicada

En medio de la tormenta, el Gobierno de Kicillof busca soluciones ante la falta de financiamiento

El gobernador Axel Kicillof enfrenta un escenario límite para las aspiraciones debido al ajuste del gobierno libertario y el freno de Luis Caputo al nuevo endeudamiento, mientras la presión social y financiera en Provincia no deja de crecer.

23 mar 2026

La situación financiera de la provincia de Buenos Aires atraviesa uno de sus momentos más delicados bajo la gestión de Axel Kicillof, en medio de un escenario nacional condicionado por el ajuste fiscal impulsado por Javier Milei. La combinación de recorte de fondos y deterioro económico empieza a reflejarse con fuerza en las arcas provinciales.

En la gobernación bonaerense advierten que el flujo de recursos nacionales se redujo de manera significativa en los últimos meses, lo que obliga a priorizar gastos esenciales. Esta situación se agrava por el impacto social del ajuste, que golpea el consumo y reduce la recaudación propia en los distritos más poblados.

El frente financiero se tensiona aún más por la falta de acceso al crédito. La Provincia requiere autorización del Gobierno nacional para emitir deuda, pero desde el Ministerio de Economía que conduce Luis Caputo mantienen una postura restrictiva, limitando cualquier nuevo endeudamiento.

Esta negativa no es aislada, sino que responde a una estrategia más amplia del Ejecutivo nacional. Según trascendió, la prioridad es evitar que las provincias incrementen su exposición financiera, especialmente en un contexto de tasas internacionales elevadas y alta volatilidad.

El escenario externo tampoco ayuda. El riesgo país volvió a ubicarse por encima de los 600 puntos, un nivel que encarece el financiamiento y prácticamente cierra el acceso a los mercados internacionales para Argentina. Esto impacta de lleno en las provincias, que dependen de ese contexto para conseguir crédito.

En términos concretos, este indicador implica tasas de interés superiores al 10% en dólares, lo que vuelve inviable cualquier intento de endeudamiento sostenible. Incluso el propio Gobierno nacional descartó salir a los mercados en estas condiciones, priorizando otras fuentes de financiamiento.

En paralelo, crece la presión territorial. Intendentes de municipios que conforman el Conurbano bonaerense advierten sobre el aumento de la demanda social en sus distritos, con indicadores que muestran un deterioro del empleo y del poder adquisitivo en amplios sectores de la población.

Datos recientes reflejan ese deterioro. La economía real continúa resentida, con caída del consumo, pérdida de ingresos y dificultades en la actividad productiva, en línea con el impacto del ajuste a nivel nacional.

Frente a este panorama, Kicillof busca ordenar el frente interno. La convocatoria a intendentes oficialistas y opositores apunta a construir una estrategia común para afrontar la crisis, en un contexto donde la asistencia provincial también comienza a mostrar límites.

Con la obra pública ralentizada, sin acceso al crédito y con una creciente presión social, la Provincia entra en una zona de alta fragilidad. El equilibrio entre sostener la gestión y evitar un colapso financiero se vuelve cada vez más difícil, en una pulseada que también tiene fuerte contenido político de cara al futuro.

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