19 mar 2026
En una sesión especial atravesada por el 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la Cámara de Diputados bonaerense volvió a poner en el centro de la escena la agenda de memoria, verdad y justicia. El homenaje se realizó en la antesala de una nueva conmemoración del Día Nacional de la Memoria y reunió a legisladores de casi todos los bloques en un recinto cruzado por discursos encendidos, reproches políticos y fuertes definiciones sobre el presente.
Entre las voces que más repercusión generaron estuvo la de Mayra Mendoza, diputada provincial y la exintendenta de Quilmes, actualmente en uso de licencia, quien trazó un puente directo entre el terrorismo de Estado y la discusión económica actual. En su intervención, remarcó que el golpe no sólo significó persecución, desapariciones y apropiación de bebés, sino también la imposición de un modelo económico que, según planteó, encuentra ecos en la actualidad política argentina.
La dirigente peronista puso además el foco en el valor simbólico y político de los organismos de derechos humanos, al reivindicar el recorrido histórico de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. En ese marco, resaltó la recuperación de 140 nietos apropiados durante la dictadura, una cifra que sigue siendo emblema de una búsqueda que no se interrumpió con el paso del tiempo y que, a casi cinco décadas del golpe, conserva vigencia en la vida pública argentina.
El contexto de la sesión no fue menor. La Provincia de Buenos Aires declaró oficialmente a 2026 como el “Año de los Derechos Humanos por la Memoria, la Verdad y la Justicia”, en el marco del medio siglo del último golpe cívico militar. La medida, impulsada por el gobierno de Axel Kicillof, busca reforzar las políticas públicas ligadas a la memoria colectiva y dar un marco institucional a las actividades conmemorativas de este año.
En sintonía con ese escenario, la Cámara Baja provincial avanzó durante la jornada con la aprobación de 34 iniciativas vinculadas al Día de la Memoria. La mayoría de esos expedientes fueron impulsados por Unión por la Patria, aunque también hubo proyectos acompañados por legisladores de la UCR, la Coalición Cívica y UCR + Cambio Federal, en una señal de que la defensa democrática y el repudio al golpe todavía conservan volumen transversal dentro del mapa legislativo bonaerense.
Más allá de ese consenso general sobre la condena al terrorismo de Estado, la sesión dejó expuestas las diferencias de fondo entre las bancadas. Hubo cruces entre el oficialismo, La Libertad Avanza y la izquierda, especialmente a partir de planteos libertarios asociados a la idea de “memoria completa”, una formulación que recibió respuestas inmediatas de sectores peronistas y progresistas, que denunciaron intentos de relativizar el carácter planificado del genocidio y el peso del aparato represivo estatal.
En ese clima, Mendoza endureció su tono al cuestionar al gobierno de Javier Milei, a quien vinculó con una continuidad de políticas económicas que, desde su mirada, remiten a la matriz implementada durante la dictadura y retomada luego por experiencias neoliberales posteriores. También lanzó críticas hacia Patricia Bullrich y hacia el funcionamiento del Poder Judicial, en especial, sobre la prisión domiciliaria que cumple Cristina Kirchner, también incorporando al discurso por la memoria una lectura abiertamente situada en la disputa política actual.
La jornada legislativa también estuvo atravesada por otra realidad menos simbólica y más operativa: la parálisis en la conformación de las comisiones permanentes. Aunque la sesión sirvió para las intervenciones conmemorativas y para aprobar proyectos ligados al 24 de Marzo, no hubo avance en una agenda ordinaria más amplia, en medio de desacuerdos entre bloques y tensiones internas que siguen demorando la normalización del trabajo parlamentario en Diputados.
El trasfondo de este debate excede la coyuntura bonaerense. A 50 años del inicio de la última dictadura, la discusión sobre cómo recordar ese período volvió a mezclarse con la pelea por el sentido del presente. En ese terreno, las rondas históricas de Madres de Plaza de Mayo, que este mes llegaron a la número 2.500, funcionan como una referencia ineludible de una lucha que sobrevivió a los cambios de época y que todavía ordena parte de la conversación pública argentina.
Con ese marco, el mensaje que buscó instalar el peronismo bonaerense durante la sesión fue doble: reivindicar las políticas de derechos humanos como una construcción democrática irrenunciable y advertir sobre los riesgos de reeditar modelos de exclusión económica y degradación institucional. El discurso de Mayra Mendoza se inscribió de lleno en esa línea, con una intervención de alto voltaje político que combinó memoria histórica, crítica al oficialismo nacional y una apelación militante a sostener la disputa por el rumbo del país.
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