18 mar 2026
Casi con un año de existencia, el armado del gobernador bonaerense Axel Kicillof, oficializó su “laboratorio de ideas”. La presentación se realizó en La Plata con el nombre de Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDAF), una nueva usina de proyectos con la que busca dar volumen político y técnico a su espacio, en medio de la disputa abierta con la administración de Javier Milei y de un peronismo que ya empezó a mirar el escenario de 2027. El acto se realizó en el Teatro Coliseo Podestá, con presencia de funcionarios, intendentes, legisladores, dirigentes sindicales y referentes universitarios.
Durante su discurso, Kicillof llamó a salir de la lógica de las encuestas y a reconstruir una propuesta desde el territorio, con un mensaje dirigido a la militancia y a los sectores del peronismo que buscan reorganizarse frente al oficialismo libertario. La apuesta, según planteó, pasa por volver a discutir un proyecto de país con eje en la producción, el empleo y la soberanía, en contraposición con el rumbo económico nacional. Vale recordar que, si bien el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) fue lanzado en febrero, el 24 de mayo de 2025 fue oficializado, es decir, a dos meses de cumplirse el año.
El lanzamiento del CEDAF no fue presentado como un instituto académico clásico, sino como una red de elaboración política de alcance federal. Cerca del gobernador explicaron que el nuevo espacio apunta a reunir equipos técnicos, investigadores, cuadros políticos y militantes para producir diagnósticos y propuestas en áreas sensibles como trabajo, salud, educación, seguridad, infraestructura y desarrollo productivo.
En esa línea, el mandatario bonaerense aprovechó el acto para mostrar el primer documento del flamante centro de estudios, titulado “10 mentiras y una zoncera”, un texto con el que el kicillofismo busca refutar los principales argumentos económicos del Gobierno nacional. Allí se cuestionaron, entre otros puntos, las afirmaciones oficiales sobre recuperación, baja de la pobreza, crecimiento del empleo y mejoras macroeconómicas.
La presentación del CEDAF llegó en un momento en que Kicillof decidió acelerar su construcción política por fuera de la provincia de Buenos Aires. En los últimos días ya había dado señales de esa estrategia con una aparición virtual en Córdoba y con la preparación de actividades en la Ciudad de Buenos Aires y otras provincias, movimientos que dentro de su entorno ya leen en clave de armado nacional.
En su intervención, el gobernador volvió a cargar con dureza contra Milei y cuestionó el impacto del programa económico libertario sobre el entramado productivo. Desde su mirada, el ajuste no sólo deteriora salarios y consumo, sino que además golpea a la industria, a las pymes y al empleo formal, una crítica que viene repitiendo también desde la gestión bonaerense en reclamos por recaudación, obra pública y fondos adeudados a la Provincia.
La movida también tuvo lectura interna. Tras meses de tironeos dentro del PJ y luego de algunos gestos de reacomodamiento entre tribus del peronismo bonaerense, Kicillof buscó mostrarse como uno de los dirigentes con capacidad de ordenar una alternativa más amplia. En ese marco, el CEDAF aparece no sólo como una herramienta de formación y debate, sino también como un dispositivo para consolidar volumen político propio.
Uno de los ejes más repetidos por el gobernador fue la necesidad de darle carácter federal a esa construcción. La intención, remarcaron sus impulsores, es que el espacio no quede encerrado en La Plata ni en la Provincia, sino que pueda articular con universidades, sectores productivos, organizaciones sociales y actores políticos de distintos puntos del país. Esa búsqueda dialoga con el objetivo más amplio del Movimiento Derecho al Futuro, la plataforma con la que Kicillof intenta proyectarse a escala nacional.
En el escenario estuvieron, entre otros, el ministro de Gobierno Carlos Bianco, Mara Ruiz Malec, Agustín Simone, Pablo Ceriani y el intendente platense Julio Alak, además de integrantes del gabinete provincial y representantes del sindicalismo y de organismos de derechos humanos. La foto no fue casual: el oficialismo bonaerense buscó exhibir músculo político en la capital provincial y dejar en claro que la iniciativa excede un lanzamiento técnico para convertirse en una señal de posicionamiento.
Así, el acto en el Coliseo Podestá dejó bastante más que la puesta en marcha de un centro de estudios. Funcionó como un mensaje político hacia adentro del peronismo y hacia afuera, en plena confrontación con la Casa Rosada. Con un tono de campaña todavía implícito, Kicillof empezó a mostrar que su discusión con Milei ya no se limita a la gestión bonaerense: también quiere disputar el relato, las ideas y el futuro armado opositor.
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