Provincia

Conflicto salarial y tensión política

Kicillof se alista para enfrentar su primer paro de inicios de clases en todo su gobierno

La medida del 2 de marzo marcará un quiebre en la relación entre la Provincia y los gremios, en medio de una fuerte interna sindical y el rechazo de varias mejoras salariales.

28 feb 2026

El paro docente convocado para el 2 de marzo en la provincia de Buenos Aires no solo amenaza el inicio de clases, sino que colocará a Axel Kicillof ante la primera huelga educativa desde que asumió en 2019. La medida fue ratificada por los gremios en pleno conflicto salarial y abrió un escenario político inédito para la gestión bonaerense.

Durante seis años, el mandatario logró iniciar el ciclo lectivo sin interrupciones por conflictos sindicales. Sin embargo, la falta de acuerdo en la paritaria y el rechazo a la oferta oficial cambiaron el clima. El 3% propuesto para febrero fue considerado insuficiente por varios sindicatos, que decidieron avanzar con la protesta.

La interna se profundizó cuando la titular de la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), Liliana Olivera, salió a marcar diferencias con Roberto Baradel. Mientras desde SUTEBA hablaron de una medida nacional, la FEB insistió en que el paro tiene un eje estrictamente provincial.

El debate no es menor: definir si la huelga es contra la Nación o contra la Provincia impacta de lleno en la lectura política del conflicto. Desde el Ejecutivo bonaerense buscaron encuadrarla como adhesión a la convocatoria de Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), intentando despegar a Kicillof del foco principal.

Sin embargo, la decisión original de parar surgió dentro del Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) como respuesta directa a la negociación salarial con la Provincia. Incluso el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, sostuvo que se trata de una protesta nacional, una interpretación que no logró cerrar la discusión interna.

Si la medida se concreta, el impacto será doble: complicará a miles de familias y marcará un punto de inflexión en la relación entre Kicillof y los gremios docentes. Por primera vez desde que gobierna la Provincia, el inicio de clases dependerá de un paro que pone en tensión su estrategia de diálogo sostenida hasta ahora.

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