23 feb 2026
A pocos días del inicio formal del ciclo lectivo 2026, previsto para el 2 de marzo, los docentes de la Provincia de Buenos Aires enfrentan un agudo conflicto salarial que amenaza con postergar el comienzo de las clases por primera vez en seis años de la gestión de Axel Kicillof. El desencuentro surge en medio de propuestas paritarias que los gremios consideran insuficientes frente a la inflación y las pérdidas acumuladas del salario real.
Los datos más recientes muestran que los docentes bonaerenses perciben hoy los salarios más bajos entre las grandes jurisdicciones del país. En términos nominales, un maestro sin antigüedad en CABA llega a percibir alrededor de 976 mil pesos brutos, mientras que en la Provincia de Buenos Aires ese ingreso puede rondar los 934 mil pesos brutos, pero cerca de 740 mil pesos netos tras descuentos. En Santa Fe, las propuestas salariales superan ampliamente el millón de pesos, y en Córdoba también se ubican por encima de los ingresos bonaerenses.
Este desfasaje no solo es relativo a 2026, sino que se profundiza en el tiempo: entre 2014 y 2025 los salarios docentes en la Provincia habrían perdido cerca del 18 % de su poder adquisitivo real después de ajustar por inflación. Esa caída, registrada en informes académicos basados en datos del CGECSE, refleja una pérdida sostenida que agrava la capacidad de compra de los haberes aun cuando los montos nominales hayan crecido en pesos.
La pérdida real de poder adquisitivo y el nivel inicial comparativamente bajo con otras jurisdicciones se combinan con un contexto fiscal complejo, marcado por la desfinanciación de fondos nacionales específicos para la educación, como el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID). La eliminación de estos recursos por parte del Gobierno nacional ha limitado la capacidad de las provincias para recomponer salarios de manera efectiva.
En las últimas rondas de negociaciones paritarias, la oferta salarial provincial fue resistida por algunos sindicatos. Por ejemplo, la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) rechazó una propuesta de incremento de apenas alrededor del 4,5 % acumulado al inicio de 2026, considerándola insuficiente frente a la pérdida acumulada del salario real y sin mecanismos claros para asegurar actualización frente a la inflación.
Frente a ese escenario, los gremios docentes nucleados en el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) confirmaron una medida de fuerza para el 2 de marzo, coincidente con la fecha de inicio del ciclo lectivo. Si no se producen mejoras sustanciales en las ofertas salariales en los próximos días, la huelga podría frenar las clases y abrir un nuevo foco de tensión educativa en la Provincia.
Este conflicto salarial bonaerense se inscribe en un panorama más amplio de desigualdades provinciales y ajustes en la educación pública en Argentina, donde la evolución de los salarios docentes varía considerablemente según la jurisdicción y el impacto de la inflación. Los reclamos actuales reflejan no solo una demanda por mejores salarios, sino también por marcos de financiamiento educativo más sólidos y sostenibles.
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