13 ene 2026
Un reciente informe de la consultora de empleo Bumeran reveló que el 46% de los trabajadores en la Argentina no se tomó vacaciones en el último año, un dato que refleja cómo la crisis económica condiciona incluso el descanso anual de millones de personas. El sondeo detalla que esta tendencia no es un dato aislado, sino parte de un fenómeno más amplio de pérdida de poder adquisitivo que golpea a los ingresos familiares.
La principal razón detrás de esta postergación del descanso, según la encuesta, es la falta de recursos económicos, mencionada por el 56% de quienes no pudieron viajar o tomarse días libres. Este porcentaje supera con creces otras causas como cambios laborales recientes (21%) o decisiones personales y profesionales (12%).
La situación económica que atraviesa el país, marcada por una inflación que sigue impactando fuertemente en los salarios y una caída en el ingreso real, hace que muchos hogares deban priorizar necesidades básicas sobre el costo de un viaje o el tiempo de ocio. En ese contexto, el descanso anual deja de ser un derecho efectivo para convertirse en una elección condicionada por el bolsillo de cada familia.
Además de la falta de dinero, la encuesta muestra un cambio de prioridades entre los trabajadores: el 29% afirmó que preferiría reducir su jornada laboral antes que tomarse vacaciones que no puede costear. Este dato refleja una creciente tendencia a reconfigurar lo que se considera valioso en el trabajo frente a las limitaciones materiales.
Entre quienes sí lograron tomarse vacaciones, el reporte de Bumeran muestra una fuerte presencia de destinos fuera del país, en parte impulsada por un tipo de cambio que hace más accesibles algunos destinos internacionales como Brasil o el Caribe. Por ejemplo, el Caribe y otros destinos concentraron el 22% de los viajes entre quienes pudieron salir, mientras que Brasil alcanzó el 16%.
En el plano local, destinos tradicionales como la Costa Atlántica bonaerense siguen siendo elegidos, con el 24% de los turistas que sí pudieron vacacionar optando por playas como Mar del Plata o localidades cercanas. Esta dualidad entre quienes se quedan y quienes viajan al exterior evidencia una brecha socioeconómica creciente en el acceso al ocio y al turismo.
El impacto de esta realidad ya se siente en el sector turístico: la ocupación hotelera en puntos clave de la temporada de verano registra niveles menores a los del año anterior, y comerciantes de la zona señalan que el consumo se mantiene cauteloso, lo que pone en evidencia cómo la baja en el poder adquisitivo se traslada también al dinamismo económico local.
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