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Rosca judicial

La batalla por las sillas vacantes en la Corte bonaerense: el kicillofismo confía en sus postulantes

Desde el entorno del Gobernador aseguran tener “muy buenos candidatos” y confirma que en 2026 se abrirá la disputa por las cuatro vacantes en la Suprema Corte bonaerense. Quiénes suenan y cómo será la rosca política.

8 ene 2026

La discusión por completar la Suprema Corte bonaerense se instaló como uno de los debates políticos centrales de 2026 en La Plata. El gobierno de Axel Kicillof confirmó que en los próximos meses se abrirá el proceso para cubrir las cuatro vacantes que deja la integración del máximo tribunal provincial, que hoy funciona solo con tres jueces.

Santiago Pérez Teruel, titular de la Asesoría General de Gobierno y hombre de máxima confianza del gobernador, fue quien adelantó la estrategia oficialista y aseguró que el espacio político tiene “muy buenos candidatos” para los cargos. Su propio nombre, según varios sectores, es uno de los que se barajan como posible postulante a la Corte.

El oficialismo busca posicionar perfiles con respaldo técnico e, al mismo tiempo, con capacidad política para sortear la negociación en el Senado bonaerense, donde los acuerdos deberán lograrse por una mayoría calificada. Ese cuerpo legislativo será clave para aprobar los pliegos de quienes finalmente integren el tribunal.

Otro nombre fuerte dentro del kicillofismo es el de Federico Thea, actual presidente del Tribunal de Cuentas de la Provincia, cuya cercanía al Gobernador lo posiciona como aspirante natural para uno de los asientos. Ambos candidatos forman parte del círculo más estrecho del mandatario provincial.

La renovación de la Corte bonaerense no solo moviliza al oficialismo: desde otros espacios se discuten candidatos que puedan aportar equilibrio o representatividad política. En esa lista de posibles nombres aparecen figuras del peronismo, como funcionarios con trayectoria en la gestión judicial, así como sectores que pugnan por mayor paridad de género y diversidad institucional.

La situación institucional bonaerense se agrava porque, por ley, el máximo tribunal debería estar compuesto por siete integrantes, pero lleva años funcionando en forma reducida con solo tres, lo que obliga a convocar magistrados de instancias inferiores para resolver fallos habituales. Ellos tres son Hilda Kogan, titular del cuerpo judicial; Daniel Fernando Soria, vicepresidente en funciones; y Sergio Gabriel Torres, miembro de la Corte.

La cobertura de estas vacantes se dará en un contexto político más amplio, con negociaciones internas en el peronismo provincial y tensiones con sectores de la oposición que también aspiran a influir en la conformación del tribunal. El proceso promete ser tan técnico como atravesado por la rosca política de alianzas regionales.

Fuentes consultadas indican que la discusión formal arrancará en los primeros meses de 2026, con miras a lograr acuerdos antes de la feria judicial de julio, un plazo que actúa como una suerte de techo político para cerrar nombres y avanzar en designaciones institucionales.

La atención sobre la Suprema Corte bonaerense también pone en relieve otros desafíos del sistema de justicia provincial, como el bajo presupuesto judicial de los últimos años, considerado uno de los más reducidos de las últimas décadas, y la amplia agenda de nombramientos pendientes en distintas instancias judiciales.

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