martes 11 de diciembre de 2018 - Edición Nº803
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Show en La Plata

Un cielo en el infierno: Roger Waters en Argentina

El ex líder de Pink Floyd desembarcó en la “Ciudad de las Diagonales” para brindar un majestuoso show. La mirada de una fan y periodista que vivió el momento.


Por Belén Germani

Estoy súper emocionada por el recital de Roger Waters. Él es único, profundo, elevado, crítico, convincente, hermoso. Ya había visto The Wall hace unos años, pero no sé si este me agarró más grande, más lúcida, que provocó en mí una marca indeleble. La coyuntura nacional e internacional, tal vez, favoreció que esto así sea. Y también el hecho de haber estado en el campo, palpitando el show minuto a minuto con la plebeyada.

Llegamos al Estadio Ciudad de La Plata, tocó una banda mapuche neuquina que resaltó el valor de nuestros orígenes, criticó al capitalismo, a Occidente y a la Iglesia. Pidió que cuidásemos a la Madre Tierra, de manera “urgente”.

Llegó el momento tan esperado. Empezaron a sonar los temas de Pink Floyd. El sonido en el Estadio fue alucinante, todavía siento esos bombos que parece que te entran al cuerpo y te sacuden el corazón. Las visuales y el juego de luces, de otro mundo. Todo esto, creaba una experiencia muy potente donde música e imagen se fundían para hacerte sentir como que estabas dentro de una película.

Arrancó con un tema del disco “Dark side of the Moon”, “Speak to me” con imágenes en cuyo centro, había una gran pelota plateada que simulaba ser la luna. Después el infaltable “Time”, al mismo tiempo que en las pantallas aparecían relojes en serie, guiño al capitalismo y a su organización del tiempo. Siguiendo el orden del disco, obvio que continuó con “Great Gig in the Sky”, con esos coros femeninos tan incisivos que van de ser orgasmos hasta gritos de dolor y desesperación.

Roger siguió con “Wish you were here”, y tocó en nuestro alma a los héroes y fantasmas. Gracias al dios revolución, irrumpió con el tan deseado “Another Brick in the Wall”, todos cantamos con el puño en alto. Es imposible que ese tema no te movilice todo por dentro. En las pantallas se dibujó un gran muro con gente marchando cabizbaja y cerró de una manera genial, con chicos argentinos que cantaban y llevaban puesta una remera que decía “Resist”.

Ya son conocidas las temáticas que aborda, pero no viene de más recordarlas. Escolarización, autoritarismo y de acuerdo a los tiempos que corren, podemos agregarle bullying. Violencia, descrédito y miedo en las aulas, para terminar siendo otro ladrillo en el muro.

En un break, una serie de placas entre las que se destaca: “Fin del racismo, del antisemitismo y del neofascismo”. También pidió el fin de la esclavitud y de la trata de personas. Que defendamos a los hermanos palestinos de la violencia israelí. Y una que me llamó la atención, que puede muy bien aplicarse a la coyuntura argentina es “separación del Estado y la Iglesia”.

Ya en la segunda parte, las visuales mostraron los cimientos de lo que sería luego la estructura de un fábrica, al mismo tiempo que se elevaban cuatro grandes torres, mientras sonaba el ruido de unas sirenas de policía.

Aparece Roger con una máscara de cerdo y con carteles que decían “pigs rule the world” (los cerdos gobiernan el mundo), “fuck the pigs” (joder a los cerdos).

Tiempo después, un gran cerdo inflable vuela sobre nuestras cabezas. Esto le da el paso ineludible a “Money”, canción sumamente crítica adornada con sonido de monedas. La música se detiene repentinamente y pueden leerse las siguientes placas “Nobody wins in your world” (nadie gana en tu mundo), “everybody loses” (todos pierden). Imagen de bomba atómica.

Luego, el irremplazable “Dark side of the Moon”, con un prisma dibujado con luces sobre todos nosotros. También aparecen todos los colores, resultado de la descomposición de la luz blanca.

Un momento épico fue cuando puso su celular en el micrófono para que sonara en todo el estadio, “Todo está guardado en la memoria” de León Gieco. En ese instante, él se emocionó.

La parte sentimental no termina ahí ya que después sonó “Mother” y a todos se nos cayó una lágrima. Nuestras mamás estaban ahí con nosotros.

Cerró con “Comfortably numb” y ya no podía pedirle más, estaba completamente satisfecha, el show había colmado y superado mis expectativas. Roger Waters me demostró que es un crack, que la rompe toda, que es el puto amo. Que en lo que hace, es el único y el mejor. Fuck the capitalism, fuck the war, fuck the poverty.

I love you Roger, forever.

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