Una nueva controversia sacude a la gestión del intendente Ramón Lanús en San Isidro, a partir del desarrollo inmobiliario de lujo conocido como Barrancas de Alvear, y es que desde la oposición del Concejo Deliberante aseguran que el proyecto debería ser prohibido por el código urbano, mientras el oficialismo mantiene trabado el avance del debate en el recinto.
Barrancas de Alvear es un proyecto de viviendas multifamiliares, de casi 20 mil metros cuadrados, cuyo diseño estuvo a cargo del Estudio Ramos. De concretarse, se tratará de una mole disonante con el entorno, algo que ya generó quejas y movilizaciones de opositores políticos, vecinos y organizaciones ambientalistas.


La protección de la costa, que ahora intenta evitarse por la vía de una excepción, fue una de las concesiones que el gobierno de Lanús debió hacer para descomprimir el rechazo que generó el Código de Ordenamiento Urbano, finalmente aprobado en mayo pasado.
Los impulsores del megaproyecto son parte de la familia Sielecki, de fuerte presencia en la actividad farmacéutica, pero diversificada en un cúmulo de actividades, entre ellas la inmobiliaria. Ian Sielecki es el embajador en Francia del gobierno libertario que encabeza Javier Milei.
La controversia por Barrancas de Alvear no comenzó en la última sesión. Sectores del peronismo y del possismo ya habían intentado impulsar una sesión extraordinaria para tratar una resolución de rechazo al emprendimiento y pedirle al Ejecutivo municipal que archivara definitivamente el expediente. Sin embargo, la convocatoria no prosperó por falta de quórum.

La propuesta inmobiliaria original contemplaba alrededor de 30 viviendas multifamiliares y posteriormente fue reformulada por los desarrolladores, con una reducción en la cantidad de unidades y modificaciones en su distribución. Los cambios, sin embargo, no terminaron con los cuestionamientos políticos y vecinales.
Desde el Municipio habían defendido inicialmente que la presentación se encontraba dentro de los parámetros establecidos por el Código de Ordenamiento Urbano y que debía atravesar el correspondiente procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental.
La continuidad del expediente en comisión, hasta el momento, no supone ni la aprobación ni el rechazo definitivo de Barrancas de Alvear.
La tesis de la oposición es que esa maniobra les permite “dormirlo”, mientras avanzan en un estudio de impacto ambiental, a pesar del enojo que la idea genera en los vecinos de esa zona, una de las más acomodadas del distrito.
Apenas unos meses atrás, la aprobación del Código de Ordenamiento Urbano fue motivo de encendidos debates y fuertes movilizaciones de los vecinos, que desean mantener el perfil residencial de ciertas zonas, como el bajo.

Parte de la comunidad sanisidrense se manifestó en diversas ocasiones y aprovechó para dejar en claro el repudio a esta clase de proyectos.