01/10/2026 - Edición Nº3654

Sociedad

Turismo

Destinos bonaerenses: la Provincia y un recorrido a puro folklore Pre-Cosquín

15:21 | Cada año, cuando el calendario se acerca al verano, el folklore argentino comienza a desplegar sus sonidos mucho antes de que las nueve lunas de Cosquín iluminen la Plaza Próspero Molina.



Cada año, cuando el calendario se acerca al verano, el folklore argentino comienza a desplegar sus sonidos mucho antes de que las nueve lunas de Cosquín iluminen la Plaza Próspero Molina. El camino empieza en los pueblos y ciudades de la provincia de Buenos Aires donde músicos, bailarines, cantores y artistas preparan sus repertorios para una instancia que, desde hace décadas, funciona como una verdadera puerta de entrada al escenario mayor del folklore nacional.

El Festival Nacional de Folklore de Cosquín nació en la década de 1960 y se convirtió con el paso del tiempo en uno de los grandes encuentros de la cultura popular argentina. Su escenario, que homenajea con su nombre al gran Atahualpa Yupanqui -nacido en el municipio bonaerense de Pergamino-, recibió a generaciones de intérpretes y también fue plataforma para artistas que encontraron allí una oportunidad de proyectarse hacia nuevos públicos. El Pre Cosquín nació asociado a esa búsqueda de nuevos valores y mantiene una característica esencial: recorrer el país para encontrar voces, músicos y bailarines en sus propios territorios. Quienes ganan llegan a Cosquín para presentarse en la Plaza Próspero Molina.

En 2027, el certamen celebrará su 55ª edición y volverá a poner en movimiento una extensa red de sedes. La provincia de Buenos Aires tiene una presencia particularmente amplia dentro de ese mapa. De acuerdo con el esquema bonaerense presentado para esta edición, 18 localidades serán escenario de los selectivos provinciales entre octubre y diciembre, llevando la competencia a distintos puntos del territorio.

Más allá de la instancia competitiva, cada sede convierte al Pre Cosquín en una celebración de la identidad local. Las peñas, los escenarios, los encuentros familiares y el público que acompaña forman parte de una escena donde el folklore recupera su dimensión comunitaria. En cada ciudad aparecen distintas maneras de vivir una tradición compartida, atravesada por las particularidades de cada región bonaerense.

Una provincia que canta y baila

El recorrido comienza en octubre con Almirante Brown, Mar Chiquita, Zárate, Mar del Plata y Lomas de Zamora. Luego, durante noviembre, el circuito se amplía hacia La Matanza, Alberti, Bahía Blanca, Santa Teresita, La Plata, Leandro N. Alem, Lobos, Tigre, Salliqueló y San Martín. Las fechas previstas se completan en diciembre con Azul y Pergamino.

Así, el Pre Cosquín permite atravesar buena parte de la geografía provincial siguiendo una misma tradición cultural. Desde el conurbano hasta las ciudades del interior, desde la costa atlántica hasta el sudoeste bonaerense, el folklore encuentra escenarios diferentes, pero conserva una misma raíz: la transmisión de saberes, músicas, danzas y relatos que forman parte de la memoria colectiva.

En La Plata, capital provincial, la competencia tendrá como escenario al Pasaje Dardo Rocha, un edificio emblemático de la ciudad que aporta una particular atmósfera al encuentro. La sede se integra a una ciudad reconocida por su patrimonio arquitectónico, sus diagonales, sus museos, teatros y una intensa vida cultural. En este paisaje urbano, el folklore dialoga con otras expresiones artísticas que también forman parte de la identidad platense.

Más hacia el interior, Alberti suma al recorrido la tranquilidad de una localidad vinculada con el paisaje rural y el patrimonio. Allí, la tradición folklórica encuentra un marco acorde con una ciudad donde las plazas, los espacios verdes y las construcciones históricas forman parte de la experiencia turística.

La costa también tiene su lugar. Santa Teresita, como sede que reúne a los artistas del Partido de La Costa, lleva el folklore hasta el paisaje marítimo. Allí, el escenario puede convertirse en punto de encuentro entre la tradición criolla y una región asociada habitualmente con el descanso, las playas y el turismo familiar.

En Mar Chiquita, en tanto, el folklore encuentra como telón de fondo un territorio de playas, bosques y la singular albufera. La sede de Coronel Vidal incorpora al circuito una identidad vinculada con la vida de las localidades costeras y rurales del partido, demostrando que las expresiones tradicionales también forman parte de la oferta cultural que acompaña al turismo.

La edición 2027 tendrá además una novedad significativa: la incorporación del rubro de recitadores y narradores, también llamados decidores. La propuesta recupera una forma de expresión estrechamente vinculada con la tradición oral, la poesía criolla y los relatos costumbristas. De esta manera, la palabra hablada vuelve a ocupar un lugar dentro del universo del certamen, junto con la música y la danza.

La incorporación resulta especialmente significativa en un festival cuya historia está ligada no solamente a las canciones y coreografías, sino también a la transmisión de historias, personajes, paisajes y modos de entender la cultura argentina. La palabra, en este caso, también se convierte en una forma de preservar la memoria.

Más Noticias