El gobernador bonaerense Axel Kicillof prepara una visita a China en donde atenderá una extensa agenda que incluye encuentros con empresas, en la búsqueda de atraer inversiones, así como también la reanudación de obras abandonadas por el Gobierno nacional. Más allá de las cuestiones de gestión, la parada en el país asiático significa un punto clave pensando en la construcción de su candidatura para 2027.
Según publicó Grupo La Provincia, la agenda comenzaría el martes 3 de noviembre en Beijing y continuaría en Shanghái. Allí, Kicillof prevé participar el día 5 de la apertura de la Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE), que se desarrollará hasta el 10. El gobernador regresaría al país el viernes 6 para estar en Buenos Aires antes de la llegada del papa León XIV, prevista para el domingo 8.
La misión tendrá un perfil productivo y una agenda ajustada. El equipo bonaerense prepara reuniones con compañías estatales y privadas vinculadas con proyectos que quedaron paralizados o sin avances durante la administración libertaria.


La apuesta consiste en explorar iniciativas que puedan radicarse en la Provincia sin garantía soberana y, por lo tanto, sin depender de una intervención directa del Gobierno nacional.
Entre las carpetas aparece el convenio firmado en 2022 con China National Nuclear para la construcción de Atucha III en Zárate. También figura el acuerdo con China Electric Power Equipment and Technology y su filial CET Argentina, que contemplaba una inversión de US$1.100 millones en transporte eléctrico.
La lista incluye conversaciones con Power China por desarrollos fotovoltaicos y eólicos; con Gezhouba por obras de saneamiento y acueductos; y con Huawei por proyectos de centros de datos y empleo tecnológico. El gobierno provincial también pretende conversar con automotrices y fabricantes de electrodomésticos, entre ellos Midea, para evaluar la instalación de plantas productivas en territorio bonaerense.
Kicillof viajaría acompañado por empresarios invitados a través de los ministros Augusto Costa, de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, y Javier Rodríguez, de Desarrollo Agrario. En la CIIE, la delegación mantendría encuentros con compradores chinos para ampliar mercados y colocar producción provincial.


La agenda institucional contempla una reunión en Shanghái con Dilma Rousseff, presidenta del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, bloque al que Milei decidió no incorporar a la Argentina.
También se preparan encuentros con funcionarios y autoridades del Partido Comunista y una conferencia de Kicillof en una universidad, donde recibiría una distinción y se analizarían posibilidades de cooperación en inteligencia artificial.
El exembajador argentino Sabino Vaca Narvaja, que colabora con la organización, sostuvo en una entrevista reciente que podría producirse un saludo entre Kicillof y Xi Jinping durante la feria.

No se trataría de una bilateral, sino de un intercambio breve. El gobernador conoce al mandatario chino desde su etapa como ministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner y también integró la delegación de Alberto Fernández que viajó a China en febrero de 2022.
La gira toma volumen mientras la relación entre Beijing y la administración de Milei atraviesa un nuevo deterioro. El episodio más reciente se originó en una publicación de Juan Pablo Carreira, director de Comunicación Digital del Gobierno e identificado con el ecosistema libertario de Las Fuerzas del Cielo, que vinculó a una empresa estatal china con la tragedia ocurrida en la frontera entre Nepal y el Tíbet.
Las autoridades chinas atribuyeron el desastre al colapso repentino de un glaciar y rechazaron las acusaciones contra sus proyectos de infraestructura. La embajada en Buenos Aires difundió una protesta pública y, según se dio a conocer, la Cancillería china convocó a la representación argentina en Beijing para expresar su malestar. Como el embajador Marcelo Suárez Salvia se encontraba fuera de la ciudad, asistió el consejero Guillermo Simunovich.

El malestar no se limitaría al mensaje de Carreira. Beijing también observa la decisión argentina de permanecer fuera de los BRICS, las objeciones contra empresas chinas en procesos licitatorios y el alineamiento de la Casa Rosada con la administración de Donald Trump.
En síntesis, el gobernador Kicillof lleva su campaña y la gestión al gigante asiático con las inversiones en el punto de mira, justo en el momento en que las fricciones entre el Gobierno de Milei y China volvieron a florecer.