El mandato del intendente Pablo Garate en el municipio bonaerense de Tres Arroyos recibió nuevos pases de factura por parte de la oposición del Concejo Deliberante. Y es que la situación sanitaria, las arcas locales y la falta de transparencia, entre otras problemáticas, volvieron a ser objeto de reclamo.
La presidenta del bloque Movimiento Vecinal, Roxana Calvo, cargó contra la administración de Garate: “Hoy veo un Tres Arroyos enfermo, con una gestión que perdió el rumbo y un municipio que está funcionando sin planificación, sin prioridades claras y sin capacidad de respuesta. Y no lo digo solamente por los números. Dan mal los números, pero también dan mal los servicios, las respuestas y las prioridades”.
“Además las calles y los caminos están deteriorados; las localidades se sienten abandonadas; CRESTA pierde carreras y propuestas universitarias reemplazándolas por ofertas terciarias y virtuales; no se advierte en el Parque Industrial incorporación de nuevas empresas y el Centro Municipal de Disposición Final de Residuos volvió a ser un basurero a cielo abierto. Tres Arroyos retrocedió 30 años con este gobierno”, sumó la edil en diálogo con 7500 Tres Arroyos.
De acuerdo con la edil, la situación del sistema de salud es una de las “principales preocupaciones”. “Existe una deuda creciente, faltan medicamentos e insumos y no tenemos respuestas claras sobre cuestiones elementales como los criterios de compra, la planta de oxígeno, los servicios tercerizados, la infraestructura hospitalaria, la deuda con los proveedores o las estrategias para recuperar costos”, remarcó Calvo.
En este sentido se refirió a las arcas municipales y señaló que preocupa “profundamente la situación económica general del municipio”. “La deuda flotante pasó de 1.700 millones de pesos a 5.200 millones y el déficit financiero supera los 3.600 millones. Se acumula deuda con proveedores y se utilizan fondos afectados para afrontar otros gastos”, graficó.

“El problema no es solamente cuánto dinero ingresa, sino cómo se administra. A eso debemos sumarle el retroceso educativo, el vaciamiento de CRESTA, la falta de obras, el deterioro de las calles y los caminos, la situación de Claromecó y de las demás localidades, la ausencia de políticas de desarrollo productivo y un Estado cada vez más alejado de los vecinos. Todos son síntomas de la falta de planificación, conducción y prioridades”, puntualizó Calvo.

Y añadió: “Hay una distancia enorme entre lo que el Gobierno comunica y lo que los vecinos encuentran en la realidad. Se gastan alrededor de 200 millones de pesos por año en publicidad para mostrar un municipio ordenado, moderno y cercano, mientras el Hospital acumula deuda, el Geriátrico necesita realizar colectas para comprar insumos, las escuelas buscan recursos para resolver necesidades básicas y las localidades reclaman respuestas”.

“El Ejecutivo cree que la gestión puede reemplazarse con festivales, publicidad, publicaciones en redes sociales y hasta cómics del intendente. Una campaña de comunicación no arregla una calle, no compra medicamentos, no limpia una alcantarilla y no genera nuevas carreras universitarias”, concluyó la concejala.