En González Catán, partido de La Matanza, Campanópolis ofrece una experiencia diferente para quienes buscan conocer un lugar fuera de lo común en la provincia de Buenos Aires. La ciudadela fue creada por Antonio Campana a partir de su imaginación y de materiales recuperados, y transformó un antiguo basural en una aldea fantástica que hoy recibe visitantes.
La obra comenzó como un proyecto personal y fue creciendo durante décadas sin planos convencionales ni formación académica en arquitectura. Campana reutilizó rejas, maderas, hierros, objetos antiguos y materiales de demolición provenientes de distintos puntos del país y del mundo. Así surgió un conjunto de construcciones que mezcla estilos y épocas.
El recorrido permite descubrir espacios como el Museo de las Rejas, la Casa de Piedra, la Casa de Madera y la Casa de Escoria, además del Cabildo, la Cascina y la Casa Proa de Barco. A estos edificios se suman pasajes, puentes de quebracho, un muelle, un molino, una locomotora y una capilla, entre otros rincones que sorprenden a cada paso.


La naturaleza también ocupa un lugar central. El predio tiene unas 200 hectáreas y fue levantado sobre tierras que habían sido utilizadas como depósito de residuos. Para recuperar el terreno se retiraron y cubrieron más de 50.000 metros cúbicos de basura. Con los años se sumaron árboles, vegetación, lagos y distintas especies de fauna.
Detrás de cada rincón aparece también la historia de Antonio Campana. Tras recibir el diagnóstico de una enfermedad y un pronóstico limitado, decidió cambiar el rumbo de su vida y comenzar a concretar un sueño. Lo que empezó como una iniciativa personal terminó convirtiéndose en una obra que combina creatividad, perseverancia, reciclaje y una particular mirada sobre el mundo.

La visita propone conocer la historia de la aldea mediante un recorrido guiado y luego continuar el paseo para observar construcciones, objetos y paisajes con mayor tranquilidad. Hay espacios gastronómicos y estacionamiento gratuito dentro del predio. Campanópolis puede ser museo, obra de arte, espacio natural o escenario fantástico, pero su esencia está en algo más simple: un sueño que logró hacerse realidad.