La senadora nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y exministra de Seguridad, Patricia Bullrich cuestionó el miércoles el ritmo del programa económico de Javier Milei y Luis Caputo y reclamó que sus resultados se aceleren para que el cambio pueda sentirse en la vida cotidiana, en medio de las tensiones internas de La Libertad Avanza y el acercamiento con el PRO.
La legisladora nacional y jefa del bloque oficialista en la Cámara Alta en el Congreso buscó marcar una diferencia sin romper con el Gobierno libertario. En un mensaje publicado en redes sociales, sostuvo que “el rumbo es el correcto” y respaldó el proceso de transformación, aunque inmediatamente planteó la necesidad de que los beneficios del programa lleguen con mayor rapidez a las familias, las empresas y los argentinos.
El reclamo de Bullrich adquiere mayor peso porque apunta directamente a uno de los principales desafíos que enfrenta la administración libertaria: conseguir que la estabilización macroeconómica tenga un correlato concreto en los bolsillos. La inflación de julio fue del 2,1% mensual y 33,8% interanual, según el INDEC, mientras el gobierno de Milei intenta consolidar la desaceleración de los precios.

La dirigente libertaria, además, había participado de un encuentro con empresarios en el que volvió a defender el rumbo económico, aunque insistió con la necesidad de imprimirle mayor velocidad a los resultados. La advertencia expone una tensión cada vez más presente dentro del oficialismo: no alcanza con mostrar los indicadores macro si la recuperación todavía no logra percibirse con claridad en el consumo y los ingresos.
En paralelo, el mensaje se produce mientras Bullrich quedó desplazada de las conversaciones que La Libertad Avanza mantiene con el PRO para construir un acuerdo político de cara a 2027. Mauricio Macri y Karina Milei retomaron el diálogo y habilitaron una mesa de negociación en la que participan dirigentes como Diego Santilli, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis.

La interna suma otra capa porque Bullrich mantiene abiertas sus expectativas electorales. En los últimos días trascendió que trabaja en una estructura partidaria nacional que podría utilizar para competir en 2027 ante un eventual quiebre con los hermanos Milei, aunque públicamente continúa reivindicando la transformación impulsada por el Gobierno.
Así, el planteo de la exministra de Seguridad funciona como una advertencia política y económica a la vez: Bullrich sostiene el rumbo de Milei, pero reclama resultados más rápidos y visibles. Con el oficialismo abocado a ordenar alianzas y preparar el escenario electoral de 2027, el desafío para la Casa Rosada será transformar la estabilidad de los principales indicadores en una mejora que efectivamente pueda sentirse en la vida cotidiana.