El fin de semana largo por el feriado de San Martín dejó un balance dispar en la provincia de Buenos Aires: mientras Tandil alcanzó el 90% de ocupación y recibió más de 10.000 turistas, la Costa Atlántica tuvo registros por debajo del 50%. El dato se conoció tras el relevamiento de CAME, que marcó más viajeros pero menor gasto a nivel nacional.
En el plano nacional, 1.074.171 personas se movilizaron durante los tres días, un 24,2% más que en el fin de semana largo comparable de 2023. Sin embargo, la estadía promedio bajó de 2,3 a dos días y el gasto diario real retrocedió 13,2%, por lo que el consumo turístico total cayó 6,3%.
Para los destinos bonaerenses, el comportamiento estuvo lejos de ser uniforme. Tandil fue una de las grandes excepciones y logró una ocupación hotelera del 90%, impulsada por sus atractivos naturales y una agenda de propuestas culturales y recreativas que favoreció las escapadas de corta duración.

La postal fue diferente en la Costa Atlántica. Mar del Plata quedó por debajo del 50% de ocupación, con estadías cercanas a los dos días, mientras que Pinamar rondó entre el 45% y el 47%. En ambos casos, operadores turísticos señalaron el peso de las reservas realizadas sobre la fecha y de los viajes breves.
Villa Gesell, en tanto, encontró en la 30ª Fiesta Nacional del Chocolate Artesanal un atractivo adicional para generar movimiento. La celebración reunió propuestas gastronómicas, artesanales y recreativas, y funcionó como uno de los eventos que ayudaron a dinamizar la actividad durante el feriado.

El escenario bonaerense se enmarca en una tendencia que atraviesa al turismo argentino durante 2026: mayor cantidad de viajeros, pero con presupuestos más ajustados. CAME detectó que las decisiones de viaje se toman cada vez más cerca de la fecha y que ganan terreno los destinos de cercanía, las escapadas cortas y las propuestas que permiten concentrar actividades en pocos días.
La contracara aparece en el impacto económico. Aunque el feriado movilizó casi 246 mil millones de pesos en todo el país, el gasto real se redujo respecto del último antecedente comparable. Para los destinos bonaerenses, el desafío pasa ahora por sostener el movimiento turístico y convertir las visitas de pocos días en un mayor consumo en alojamiento, gastronomía, comercio y actividades recreativas.