18/08/2026 - Edición Nº3610

En Foco

En la Legislatura

Cómo se perfila el debate sobre reelecciones indefinidas: el peso de los intendentes y la rosca bonaerense

09:51 | Jefes comunales que hoy ocupan bancas podrían votar en el Palacio legislativo el fin del límite de mandatos y allanar su regreso a los municipios en 2027. Quiénes son y qué se juegan.



La Legislatura bonaerense se prepara para una nueva pulseada por las reelecciones indefinidas de intendentes, con nueve jefes comunales que hoy ocupan bancas y podrían votar una reforma que les permita volver a sus municipios en 2027. El debate, impulsado por el oficialismo de Axel Kicillof, encuentra resistencia opositora y un peronismo atravesado por diferencias internas.

La discusión apunta directamente a la Ley 14.836, sancionada en 2016 durante la gestión de María Eugenia Vidal, que estableció un máximo de dos mandatos consecutivos para intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares. Dos años después de aquella reforma, el escenario vuelve a tensarse por la necesidad de numerosos jefes comunales de definir si podrán competir nuevamente en las próximas elecciones.

El dato que agrega picante a la discusión es que nueve de los actuales legisladores bonaerenses tienen un interés directo en el resultado. Se trata de Esteban Acerbo, Germán Lago, Mariano Cascallares, Mayra Mendoza, Mario Ishii, Marcos Pisano, Guillermo Montenegro, Pablo Petrecca y Diego Valenzuela, quienes llegaron a la Legislatura después de haber ejercido como intendentes.

El grupo tiene una composición política variada: seis pertenecen a Fuerza Patria, dos al PRO y uno a La Libertad Avanza. Entre los peronistas aparecen tres dirigentes alineados con el Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof, dos vinculados al kirchnerismo y un representante del Frente Renovador, mientras que Montenegro, Petrecca y Valenzuela se ubican en la oposición.

La particularidad es que varios de esos dirigentes llegaron a sus bancas mientras mantienen una licencia en sus municipios. Así, el debate legislativo los coloca en una situación políticamente incómoda: podrían participar de una votación cuyo resultado incide directamente sobre sus propias posibilidades electorales. Diego Nanni constituye la excepción, ya que renunció a la intendencia de Exaltación de la Cruz para dedicarse a su banca de diputado.

Del otro lado del mostrador, el oficialismo necesita construir una mayoría que hoy no aparece garantizada. En Diputados, donde hay 92 bancas, el escenario es particularmente complejo: el cálculo vigente ubica en 29 los votos favorables, cuando serían necesarios 47 para aprobar una modificación con mayoría simple. El peronismo, además, cuenta con diez legisladores del Frente Renovador que mantienen su rechazo.

En el Senado la ecuación es algo más favorable, pero tampoco alcanza. De las 42 bancas, el oficialismo tendría alrededor de 21 votos y necesita 23 para aprobar la iniciativa. Los tres senadores massistas que integran el bloque peronista no acompañarían, mientras que La Libertad Avanza, el PRO, Unión y Libertad, Hechos y el radicalismo ya manifestaron su rechazo o una postura mayoritariamente negativa.

La oposición libertaria fue contundente al marcar distancia del planteo de Kicillof. La conducción bonaerense de La Libertad Avanza aseguró que no acompañará la eliminación del límite y vinculó la discusión con la interna del peronismo. El PRO también rechazó públicamente el regreso de las reelecciones indefinidas, mientras que el radicalismo dejó abierta la posibilidad de discutirlo dentro de una reforma electoral más amplia.

El trasfondo de la pelea es todavía mayor: si la normativa no cambia, 80 de los 135 intendentes bonaerenses quedarían impedidos de competir por otro mandato en 2027; 51 de ellos pertenecen a Unión por la Patria. Por eso, la discusión por las reelecciones excede a los nueve legisladores con pasado municipal y se convirtió en una de las piezas centrales de la rosca política bonaerense de cara a 2027.

Por ahora, el proyecto que impulsa la eliminación de las restricciones permanece sin llegar al recinto y el oficialismo deberá negociar voto por voto. En ese tablero, los intendentes-legisladores quedan en el centro de la escena: necesitan que avance la reforma para mantener abierta su puerta de regreso, pero al mismo tiempo deberán atravesar una discusión atravesada por intereses personales, internas partidarias y una oposición que, al menos por ahora, no parece dispuesta a entregar los votos.

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