Luego de la cumbre en donde sumaron a un nuevo integrante, la Liga de Intendentes peronistas empezó a moverse en el debate público para ganar influencia en la toma de decisiones del partido. Con eso en mente, el grupo de jefes comunales sentó postura sobre las reelecciones indefinidas y el desdoblamiento de las elecciones en suelo provincial.
El intendente de Pilar, Federico Achával, asumió públicamente la defensa de esa agenda. Sostuvo que debe levantarse la prohibición que impedirá a numerosos jefes comunales competir nuevamente y vinculó la continuidad con la experiencia acumulada al frente de los municipios.
“Hay que levantar la prohibición porque hay que darle libertad al pueblo a elegir”, afirmó a Lado P. Luego utilizó su propia gestión como argumento: “Hoy soy mejor intendente que hace seis años; aprendí a manejar mejor el municipio”.
La declaración expone el núcleo del reclamo. Los intendentes no quieren ser considerados solamente como la maquinaria territorial que garantiza votos, fiscales y capacidad de movilización. También pretenden intervenir en la definición del calendario, conservar la posibilidad de competir en sus distritos y participar de la elección del candidato que encabezará la boleta provincial.

La Liga busca instalarse como un actor diferenciado dentro de Fuerza Patria, al margen del Movimiento Derecho al Futuro del gobernador Axel Kicillof, La Cámpora y el Frente Renovador de Sergio Massa. Su objetivo es transformarse en la denominada “cuarta pata” de la negociación peronista.
El espacio quedó conformado por una docena de intendentes del Conurbano y del interior: Achával; Federico Otermín, de Lomas de Zamora; Mariel Fernández, de Moreno; Gustavo Menéndez, de Merlo; Gastón Granados, de Ezeiza; Nicolás Mantegazza, de San Vicente; Marisa Fassi, de Cañuelas; Federico Susbielles, de Bahía Blanca; Hernán Arranz, de Monte Hermoso; Juan de Jesús, del Partido de La Costa; Juan Pablo García, de Dolores, y Esteban Sanzio, de Baradero.
La conformación no responde solamente a la discusión por las reelecciones. El grupo también pretende intervenir en la sucesión bonaerense. En esa nómina aparecen, con distintos niveles de exposición, Achával, Otermín, Fernández y Menéndez como dirigentes interesados en ampliar su proyección más allá de sus municipios.


Desde la Gobernación dejaron trascender que dentro de esa estructura existen “al menos tres buenos candidatos” y que quienes tengan aspiraciones deben recorrer la provincia. La señal habilita la competencia, pero no resuelve las desconfianzas sobre cómo se distribuirán los lugares cuando comience la negociación definitiva.
“Lo que viene por delante es con más intendentes, con dirigentes jóvenes como los que conformamos un grupo con la idea de convocar a más compañeros y tratar de hacerles entender que la función de los intendentes es importante”, explicó Granados.
La presión tiene una cifra que explica buena parte de la urgencia. Si la legislación permanece sin modificaciones, 80 de los 135 intendentes bonaerenses no podrán competir por otro mandato consecutivo en 2027. Representan alrededor del 59% de los municipios.
El peronismo es el espacio más afectado: 51 de esos jefes comunales pertenecen al oficialismo provincial. La restricción también alcanza a 16 intendentes radicales, siete del PRO, cinco de fuerzas vecinales y a Diego Valenzuela, quien dejó el PRO para incorporarse a La Libertad Avanza. En el Conurbano, 28 de los 40 mandatarios locales quedarían impedidos de presentarse nuevamente.
Entre los nombres de mayor peso aparecen Fernando Espinoza, de La Matanza; Achával; Menéndez; Mariel Fernández; Leonardo Nardini, de Malvinas Argentinas; Mario Secco, de Ensenada, y Andrés Watson, de Florencio Varela.


La situación convierte la reforma en una pieza central del armado para 2027. Si esos intendentes no pueden volver a competir, el peronismo deberá renovar candidaturas en distritos que concentran población, recursos, militancia y capacidad electoral. Si se elimina el límite, muchos podrán conservar sus municipios mientras otros exploran una candidatura provincial.
De esta manera, la agrupación de peronistas busca instalarse como actor de relevancia en el entramado partidario del peronismo, mientras la interna, más viva que nunca, mantiene a los espacios en constante tensión.