14/08/2026 - Edición Nº3606

Provincia

Flojo desempeño

El Gobierno de Kicillof quedó mal parado en un informe sobre gastos en obra pública

14:58 | Un estudio evaluó la inversión en obra pública que hicieron las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires durante el ejercicio 2025. La administración bonaerense quedó cerca del final del ranking, entre las que menos destinaron recursos.



El exsenador bonaerense, Marcelo Daletto, realizo un nuevo informe en donde expuso cuánto invirtieron las provincias en obra pública durante todo el 2025. La administración que conduce el gobernador Axel Kicillof se ubicó en el puesto 16 de 24, con un 6,6% de gasto en el mencionado ítem.

Previo a entrar de lleno con el ranking, el estudio aclara que el gasto público provincial se compone esencialmente de dos tipos de erogaciones: el gasto corriente y el gasto de capital.

Mientras el gasto corriente cubre el funcionamiento operativo y de mantenimiento básico del Estado, el gasto de capital está destinado al desarrollo, infraestructura estratégica y mejora de activos públicos (rutas, hospitales, escuelas, redes de saneamiento y energía).

De acuerdo con el informe, un alto porcentaje de inversión en capital señala una gestión eficiente que redunda en una mejor calidad de vida para sus habitantes. 

Lo que dejó el 2025

Durante el año pasado, el gasto de capital de las provincias y la CABA alcanzó un 9,5% sobre el total del gasto público (frente al 12,4% en 2023 y al 9,8% en 2024).

Las doce provincias que se encuentran por encima de este umbral realizan una gestión eficiente orientada a la obra e inversión pública; mientras que entre las que se ubican por debajo, como la provincia de Buenos Aires, se priorizan en mayor medida los gastos corrientes y operativos.

Ranking de crecimiento y caída en 2024 y 2025

La participación del gasto de capital dentro de la estructura presupuestaria total de las provincias y CABA continúa mostrando una tendencia decreciente: tras reducirse del 12,4% en 2023 al 9,8% en 2024, la asignación a la inversión pública volvió a retroceder en 2025 hasta situarse en un 9,5%.

En los primeros puestos por mayor crecimiento real del gasto de capital las provincias de Río Negro, con un incremento del 98,1% (su participación sobre el gasto total pasó del 2,5% en 2024 al 4,5% en 2025); San Juan, con una suba del 72,2% (su participación sobre el gasto total pasó del 9,1% en 2024 al 14,0% en 2025); y Entre Ríos, con un aumento del 71,9% (su participación sobre el gasto total pasó del 2,3% en 2024 al 3,7% en 2025) en términos constantes.

En el extremo opuesto, las mayores caídas reales de esta partida se registraron en San Luis, con un ajuste real del 48,3% (su participación sobre el gasto total pasó del 31,8% en 2024 al 14,5% en 2025), Chaco, con un descenso del 35,8% real (su participación sobre el gasto total pasó del 6,3% en 2024 al 3,9% en 2025), y Jujuy con una contracción real del 26,6% (su participación sobre el gasto total pasó del 17,5% en 2024 al 11,1% en 2025).

El escenario en la provincia de Buenos Aires

El desempeño presupuestario de la provincia de Buenos Aires demuestra una falla estructural recurrente. Pese al incremento real interanual alcanzado en 2025 (+10%), la Provincia destinó apenas un 6,6% del gasto a erogaciones de capital en el ejercicio 2025, cifra que se reduce al 4,4% en el primer trimestre de 2026.

Al analizar la situación bonaerense es indispensable abordar el reclamo histórico en materia de recursos federales. La provincia de Buenos Aires aporta cerca del 40% de la recaudación tributaria nacional, pero recibe tan solo el 21,2% de la masa coparticipable.

Esta inequidad distributiva impacta directamente en la capacidad de financiamiento de la provincia. Reclamar una Coparticipación más justa y la transferencia de los fondos nacionales que le corresponde debe ser una bandera permanente e irrenunciable de cualquier gestión provincial.

Sin embargo, el reclamo hacia el Gobierno Nacional no exime a la provincia de su responsabilidad en la administración interna de sus recursos.

El estudio de Daletto, realizado a partir de información publicada por el ministerio de Economía nacional, se ubica entre las que menos destinaron a obra pública. Un contraste importante, teniendo en cuenta que la inversión en infraestructura es una de las grandes banderas de la gestión que lidera Kicillof.

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