El costo de la canasta de servicios públicos para los hogares del Área Metropolitana de Buenos Aires registró un nuevo incremento durante julio y se acercó a los $300.000 mensuales. El aumento fue del 4,6% frente a junio y elevó la suba interanual al 53%, de acuerdo con un informe elaborado por el Observatorio de Tarifas y Subsidios de la UBA y el Conicet, que atribuyó el alza al mayor consumo invernal y a las actualizaciones tarifarias.
El relevamiento señala que los gastos en electricidad, gas natural, agua potable y transporte público ya representan cerca del 15% del salario promedio registrado en el AMBA. De esta manera, los servicios esenciales continúan ganando peso dentro del presupuesto de las familias, en un contexto de recomposición tarifaria y reducción gradual de los subsidios estatales.
La electricidad fue el servicio que mostró el mayor incremento durante julio, con una suba del 12,5%. El ajuste respondió tanto a la actualización de los valores tarifarios como al crecimiento de la demanda por las bajas temperaturas. En el caso de los usuarios sin subsidios, aumentaron el cargo fijo y el componente variable, mientras que el mayor uso de calefacción terminó elevando las facturas.
El servicio de gas natural también registró un aumento mensual del 5,2%. Aunque las modificaciones en los cargos fueron más moderadas, el consumo propio del invierno tuvo un impacto significativo sobre las boletas. En transporte público, que concentra cerca del 40% del gasto total de la canasta, el incremento promedio fue del 3,7%, con subas diferenciadas entre las líneas porteñas y las interjurisdiccionales.
La única excepción fue el servicio de agua potable, que mostró una baja del 4,6% durante julio debido a una reducción en el componente variable de la tarifa. El informe también indicó que los hogares cubren, en promedio, el 54% del costo real de los servicios, mientras que el resto continúa siendo financiado por subsidios. Desde diciembre de 2023, las tarifas avanzan por encima de la inflación y, según el Observatorio, el mayor consumo invernal profundiza el impacto sobre el bolsillo.