La discusión por las reelecciones indefinidas volvió a instalarse en el centro de la agenda política bonaerense. Sin los votos suficientes en la Legislatura bonaerense para modificar la ley provincial que limita a dos los mandatos consecutivos, intendentes de distintos espacios comenzaron a explorar alternativas para competir en 2027, mientras en ambas cámaras legislativas provinciales también gana terreno el debate sobre una mayor autonomía para los municipios.
El principal escollo continúa siendo la Ley 14.836, sancionada en 2016 durante la gestión de María Eugenia Vidal con el impulso del Frente Renovador. La norma estableció que intendentes, concejales, legisladores provinciales y consejeros escolares solo pueden ser reelegidos por un período consecutivo y deben esperar un mandato para volver a presentarse. En 2022, la Ley 15.315 modificó el régimen de cómputo de los mandatos, pero mantuvo el límite a las reelecciones.
En ese contexto, comenzó a tomar fuerza una alternativa que evita, al menos en teoría, una reforma directa de la legislación. La propuesta apunta a profundizar la autonomía municipal para que cada distrito pueda definir aspectos de su organización política, entre ellos el régimen de reelección de sus autoridades. Sus impulsores sostienen que el artículo 123 de la Constitución Nacional abre la puerta a una discusión más amplia sobre las facultades de los municipios, aunque reconocen que el camino requeriría cambios institucionales de fondo.

La iniciativa encuentra respaldo en un grupo de intendentes alineados con Axel Kicillof, que observan con preocupación el calendario electoral de 2027. Sin embargo, también despierta interés en sectores de la Unión Cívica Radical que históricamente promovieron una mayor autonomía para los gobiernos locales, aunque sin un consenso definitivo sobre cómo debería implementarse ese esquema en la provincia de Buenos Aires.
Mientras tanto, en los pasillos de varios municipios comenzó a circular otra posibilidad mucho más controvertida. Se trata de una ingeniería política que consistiría en presentar como candidato a un dirigente de extrema confianza y ubicar al actual intendente al frente de la lista de concejales. Si el postulante ganador renunciara poco después de asumir, el primer concejal podría quedar al frente del Ejecutivo municipal, una alternativa que abriría un fuerte debate jurídico y político.

Aunque esa variante no forma parte de ninguna iniciativa formal, distintos operadores admiten que ya es objeto de análisis como un eventual "plan B" en caso de que fracase cualquier intento por modificar el régimen vigente. La discusión, aseguran, no pasa únicamente por la legalidad del mecanismo, sino también por el costo político que podría implicar frente al electorado.

El panorama legislativo tampoco aparece despejado para quienes impulsan cambios. Dentro de Fuerza Patria, el oficialismo que actualmente conduce los destinos de la provincia de Buenos Aires, persisten diferencias sobre la conveniencia de avanzar con una reforma. El Frente Renovador mantiene su rechazo a restablecer las reelecciones indefinidas y reivindica la ley aprobada en 2016, una posición que complica al oficialismo provincial comandado por Axel Kicillof, ya que necesita construir mayorías para cualquier modificación.

Desde la oposición también buscan marcar diferencias. En La Libertad Avanza insisten en que la discusión sobre una eventual reforma de la Ley Orgánica de las Municipalidades no debe confundirse con el debate por las reelecciones. El espacio sostiene que una verdadera autonomía municipal requeriría una reforma constitucional y la posibilidad de que cada distrito cuente con su propia carta orgánica, un escenario que hoy no contempla la normativa bonaerense.
La presión política crece porque los números son contundentes. Con las reglas actuales, una parte importante de los intendentes bonaerenses quedará impedida de buscar un nuevo mandato en 2027, entre ellos varios de los dirigentes con mayor peso territorial del peronismo, la UCR, el PRO y en menor medida La Libertad Avanza y partidos vecinalistas. Por eso, mientras la Legislatura sigue sin acuerdos, en los municipios ya comenzaron a multiplicarse las alternativas para evitar que el límite impuesto por la ley marque el final de numerosos liderazgos locales.
