17/07/2026 - Edición Nº3578

Nacion

Polémica Mundial

Mundial, fútbol y la crisis: el gobierno de Milei desmintió los dichos de Messi

12:15 | El capitán de la Selección Argentina se solidarizó con quienes "no llegan a fin de mes", pero el vocero presidencial, Adrián Ravier, rechazó esa mirada y abrió un nuevo foco de tensión política.



Luego del histórico triunfo versus Inglaterra, Lionel Messi dejó una inesperada frase, en la salida del estadio tras la clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial 2026. Después del triunfo por 2 a 1 frente a Inglaterra, el capitán rosarino dedicó la victoria a "la gente que la está pasando mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando", mientras que horas más tarde el vocero presidencial, Adrián Ravier, le bajó la intensidad al diagnóstico en nombre del gobierno de Javier Milei y aseguró que es una visión “generalizada”.

Las declaraciones de Messi llegaron en la zona mixta de Atlanta, donde además destacó que los mundiales representan un momento de unión para los argentinos. "Estamos orgullosos de regalarle esta alegría a la gente. No olvidamos todo lo mal que nos toca pasar; hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando. Estamos orgullosos y felices de poder regalarle esta alegría a la gente. Hoy volvemos a demostrar que nadie nos regaló nada, que todo lo que conseguimos es adentro de la cancha", expresó el rosarino, al remarcar que el plantel no pierde de vista las dificultades que atraviesan muchos ciudadanos pese al éxito deportivo. Sus palabras rápidamente trascendieron el plano futbolístico y se instalaron en el debate político.

Mediante una entrevista, la respuesta oficial llegó por boca del nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, quien reemplazó a Manuel Adorni. El funcionario sostuvo: "No coincidimos con esto, que es una frase que muchos mencionan. No dudo de que hay personas que atraviesan esa situación pero decirlo de manera general da la sensación de que todos viven la misma realidad".

La controversia se produjo apenas un día después de otro episodio que polemizó la relación entre la Casa Rosada y la Selección Argentina. Una vez consumada la victoria sobre Inglaterra, varios futbolistas celebraron con una bandera que llevaba la inscripción "Las Malvinas son Argentinas", un gesto que reavivó el histórico reclamo de soberanía y generó repercusiones diplomáticas con el Reino Unido.

Consultado sobre esa situación, Javier Milei buscó quitarle dramatismo al episodio. El Presidente sostuvo que: "En el peor de los escenarios, la Selección podría afrontar una multa económica cercana a los 30 mil dólares por una eventual sanción deportiva", aunque evitó profundizar el conflicto y reiteró que la posición argentina sobre Malvinas "debe sostenerse por los canales diplomáticos". Sus declaraciones llegaron en medio de un clima sensible, atravesado también por la reciente protesta formal de la Cancillería por la presencia del buque británico HMS Medway en aguas del Atlántico Sur.

Dentro del plantel, otro de los que se refirió a la cuestión fue Leandro Paredes. El mediocampista campeón del mundo reivindicó el reclamo argentino sobre las islas y aseguró que llevar el mensaje durante los festejos representó un orgullo para el grupo. Sus palabras se sumaron a la imagen de la bandera desplegada sobre el césped, que rápidamente recorrió medios internacionales y alimentó el debate entre deporte, política y diplomacia.

La semifinal ante Inglaterra ya venía cargada de simbolismo por la histórica rivalidad entre ambos países. En la previa, distintos dirigentes políticos habían intentado asociar el encuentro con la causa Malvinas, mientras que excombatientes y el propio cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni insistieron en separar el reclamo soberano del resultado deportivo y remarcaron que se trataba de un partido de fútbol y no de una revancha bélica.

Con Argentina instalada nuevamente en la final del Mundial en las vísperas de un nuevo enfrentamiento futbolistico con España, la euforia deportiva terminó mezclándose con el debate político. En menos de 24 horas, la bandera por Malvinas, las declaraciones de Messi sobre la situación social y la respuesta del Gobierno nacional abrieron un frente inesperado que volvió a demostrar que, cuando juega la Scaloneta, el impacto trasciende el resultado dentro de la cancha y se proyecta sobre la agenda pública.

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