El Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA) resolvió convocar a un paro de 48 horas para el 3 y 4 de agosto, inmediatamente después del receso invernal, en el marco de un plan de lucha nacional impulsado por CTERA. La medida fue aprobada en un plenario de delegados y combinará un cese de actividades con una nueva Marcha Federal Educativa para reclamar mayor financiamiento para el sistema educativo.
La decisión llega apenas días después de que el Frente de Unidad Docente Bonaerense aceptara la propuesta salarial del Gobierno de Axel Kicillof, que contempla una mejora del 7% en dos tramos, 5% en julio y 2% en agosto, y una reapertura de las negociaciones en septiembre. Pese a ese acuerdo en la Provincia, el sindicato resolvió adherir a la estrategia nacional de CTERA, centrada en cuestionar las políticas educativas de la administración de Javier Milei.
Entre los principales reclamos figuran la plena aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, el rechazo a la denominada Ley de Libertad Educativa y la oposición a las reformas laboral y previsional promovidas por el Gobierno nacional. Además, el gremio anticipó que buscará coordinar futuras medidas con otras organizaciones sindicales para ampliar el alcance del plan de lucha.

El anuncio también se produce en un escenario de tensión dentro del sindicalismo docente bonaerense. Mientras la conducción provincial de SUTEBA acompañó la firma de la última paritaria con la gestión bonaerense, la corriente opositora SUTEBA Multicolor rechazó el incremento salarial por considerarlo insuficiente y ya había realizado medidas de fuerza en distritos como La Plata, Berisso y Ensenada.
La discusión salarial continúa abierta. El sector disidente reclama que el salario inicial se equipare al valor de la canasta familiar, exige el reintegro de los descuentos aplicados por participar en huelgas y pide un aumento de la inversión destinada a infraestructura escolar, comedores y becas. Desde el oficialismo gremial, en cambio, sostienen que la negociación provincial permitió preservar el ámbito paritario, aunque insisten en que el conflicto con la Nación requiere una respuesta de alcance federal.

De este modo, el regreso a las aulas tras las vacaciones de invierno volverá a estar atravesado por un escenario de conflictividad. Si la convocatoria alcanza un alto nivel de adhesión, el inicio del segundo tramo del ciclo lectivo podría verse afectado en escuelas bonaerenses y de otras provincias, en una disputa que combina demandas salariales, reclamos presupuestarios y diferencias con la política educativa nacional.