Jorge Ferraresi dio un paso que sacudió el tablero político bonaerense al dejar la intendencia de Avellaneda para enfocarse en un proyecto provincial. Sin embargo, a casi dos semanas de haber oficializado su salida, el exjefe comunal todavía no inició la recorrida por el Interior que muchos esperaban. Mientras tanto, mantiene una intensa agenda en su distrito junto a la flamante intendenta Magdalena Sierra y continúa con reuniones políticas de bajo perfil.
La renuncia quedó formalizada el 3 de julio, luego de 17 años al frente del municipio. En su lugar asumió Sierra, quien hasta ese momento se desempeñaba como jefa de Gabinete y había encabezado la lista de concejales de Unión por la Patria en 2023. En su mensaje de asunción, la nueva intendenta aseguró que continuará la línea de gestión impulsada por Ferraresi y destacó que el dirigente está preparado para afrontar "nuevos desafíos en la Provincia".
Desde el primer momento, la decisión fue interpretada como el lanzamiento de Ferraresi hacia la carrera por la Gobernación de Buenos Aires en 2027. Con Axel Kicillof imposibilitado constitucionalmente de buscar otro mandato consecutivo, distintos nombres del oficialismo comenzaron a posicionarse para disputar la sucesión, entre ellos Gabriel Katopodis, Julio Alak, Mariel Fernández y el propio exintendente de Avellaneda.


Sin embargo, el movimiento esperado todavía no llegó. Lejos de recorrer municipios o encabezar actividades en el Interior bonaerense, Ferraresi optó por fortalecer su base política en Avellaneda. En los últimos días compartió actos institucionales con Sierra, recibió a dirigentes del peronismo y mantuvo reuniones con referentes locales y provinciales, priorizando la construcción política desde su territorio.
La estrategia contrasta con la de otros aspirantes del oficialismo, que comenzaron a multiplicar recorridas y encuentros en distintas secciones electorales para ampliar su nivel de conocimiento fuera del Conurbano. En el caso de Ferraresi, su entorno sostiene que primero buscará consolidar el traspaso de la gestión municipal antes de desplegar una agenda bonaerense más intensa.
En el peronismo también circulan otras explicaciones. Algunos dirigentes creen que el Mundial de fútbol en Estados Unidos acapara buena parte de la atención pública y que cualquier gira política tendría escasa repercusión. Otros, en cambio, consideran que el exintendente necesita diseñar una estrategia específica para ganar volumen político en el Interior provincial, donde otros competidores llevan ventaja por su nivel de instalación.
Mientras tanto, Ferraresi continúa exhibiendo cercanía con el gobernador Kicillof, uno de sus principales aliados dentro del Movimiento Derecho al Futuro. Esa sintonía alimenta las versiones sobre un rol relevante en la reorganización del oficialismo bonaerense, aunque por ahora el dirigente evita hacer anuncios sobre su futuro político y mantiene un perfil moderado.
En ese contexto, todas las miradas apuntan a las próximas semanas. Cerca del exintendente aseguran que, una vez finalizado el Mundial, comenzará una nueva etapa con recorridas por diferentes distritos de la Provincia. Si esa hoja de ruta finalmente se concreta, Ferraresi dejará atrás la rosca de Avellaneda para empezar a disputar un lugar en la carrera por la sucesión de Kicillof en 2027.