La tensión por el liderazgo del peronismo volvió a escalar en las últimas horas luego de que Cristina Kirchner deslizara ante dirigentes de su confianza que una eventual fractura del espacio podría derivar en una elección presidencial con cuatro fuerzas competitivas en 2027. La definición, interpretada como un mensaje directo hacia Axel Kicillof, profundiza la disputa interna mientras el PJ busca definir su estrategia electoral.
La frase que comenzó a circular en el universo cristinista fue contundente: "Si se parte en tres, se parte en cuatro". Según coinciden distintas versiones, la expresidenta sostiene que una división entre el sector que responde al gobernador bonaerense y el cristinismo asociado a La Cámpora no solo modificaría el mapa del peronismo, sino que también podría empujar una ruptura entre el PRO y La Libertad Avanza, cambiando por completo el escenario electoral previsto para 2027.
En el entorno de Cristina consideran que un tablero con cuatro espacios fuertes abriría una oportunidad para que el kirchnerismo conserve el control del armado político y de las listas nacionales. La hipótesis que analizan parte de que, sin una polarización marcada entre peronismo y libertarios, cada fuerza buscaría competir con identidad propia para intentar ingresar al balotaje.


Del otro lado, en el kicillofismo la posibilidad de una ruptura tampoco genera un rechazo unánime. Algunos dirigentes entienden que un quiebre permitiría al gobernador consolidar un armado propio, con mayor autonomía para definir candidaturas y equipos de gestión, sin depender de las condiciones que impone el núcleo duro de La Cámpora.
La negociación, sin embargo, continúa empantanada. Desde La Plata insisten en que cualquier acuerdo debe construirse mediante un diálogo directo entre Kicillof y Cristina, mientras cuestionan que las conversaciones queden canalizadas exclusivamente a través de Máximo Kirchner. En el cristinismo, en cambio, sostienen que el presidente del PJ bonaerense es quien debe conducir las tratativas políticas hacia el próximo cierre de listas.
En paralelo, el camporismo mantiene sobre la mesa distintas alternativas electorales. Entre ellas aparece la posibilidad de impulsar una candidatura de Cristina, aun frente a los obstáculos judiciales que enfrenta, para convertir esa situación en el eje de la campaña y ordenar el espacio detrás de una conducción política unificada. En ese esquema también comenzaron a mencionarse nombres como Eduardo "Wado" de Pedro y Mariano Recalde para integrar una eventual fórmula presidencial.

Otro actor que sigue de cerca la discusión es Sergio Massa, quien evita involucrarse públicamente en la interna, aunque distintos sectores del peronismo aseguran que comparte el diagnóstico sobre una posible fragmentación del escenario electoral. Su estrategia, por ahora, apunta a preservar un rol de articulador mientras observa cómo evoluciona la disputa entre Cristina y Kicillof.

En ese contexto también cobra relevancia el futuro de las PASO. La eventual suspensión o derogación de las primarias modificaría el mecanismo para dirimir candidaturas y podría incentivar una mayor dispersión de listas en la elección general, una posibilidad que distintos espacios políticos ya analizan de cara al calendario electoral del próximo año.
Mientras tanto, el peronismo continúa transitando una pulseada que excede la definición de nombres. La discusión pasa por quién conducirá el espacio opositor a nivel nacional rumbo a 2027 y bajo qué reglas se construirá el próximo proyecto político. Con mensajes cruzados, negociaciones reservadas y posiciones cada vez más endurecidas, la relación entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof vuelve a ubicarse en el centro de la escena política nacional.