La cercanía del inicio de las vacaciones de invierno encontró a la Costa Atlántica bonaerense con un escenario muy distinto al esperado. En destinos como Mar del Plata, Pinamar y el Partido de la Costa, la ocupación hotelera apenas ronda entre el 25% y el 30%, mientras empresarios y trabajadores del sector coinciden en que la pérdida del poder adquisitivo es hoy el principal obstáculo para viajar. La preocupación crece porque el receso representa uno de los períodos más importantes del calendario turístico.
Lejos de atribuir el flojo movimiento al clima o a la competencia de otros destinos, los operadores aseguran que el ajuste en los bolsillos modificó por completo los hábitos de consumo. Muchas familias consultan precios, pero desisten al calcular el costo total de una escapada que incluye alojamiento, gastronomía, combustible y actividades recreativas. Como consecuencia, quienes finalmente deciden viajar optan por estadías más cortas y un gasto mucho más medido.
El panorama es especialmente delicado en Mar del Plata. Desde UTHGRA, el secretario general Pablo Santín advirtió que las reservas hoteleras apenas superan el 25%, un porcentaje considerado insuficiente para sostener la actividad en una de las temporadas fuertes del año. El dirigente remarcó que los últimos fines de semana largos ya habían mostrado ocupaciones de entre el 35% y el 45% y descartó que el Mundial sea el responsable de la caída: "La gente no viaja porque no tiene plata", resumió.

La crisis también comienza a sentirse en el empleo. Según el relevamiento del gremio, durante los últimos dos meses cerraron alrededor de 40 hoteles y establecimientos gastronómicos en Mar del Plata, una situación que provocó la pérdida de más de 400 puestos de trabajo. El sector advierte que, de no aparecer medidas para incentivar la demanda interna, la temporada invernal podría profundizar la retracción que viene arrastrando la actividad desde comienzos de año.
A este escenario se suma la polémica por la estrategia de promoción turística. Las cifras difundidas por el Ente Municipal de Turismo y Cultura (EMTURyC) sobre el último fin de semana largo reflejaron la llegada de menos de 58 mil visitantes y una ocupación cercana al 35%, números que quedaron lejos de las expectativas del sector privado. Además, referentes de la actividad cuestionan la falta de respuestas oficiales a los pedidos de información sobre los indicadores reales de movimiento turístico.

Mientras esperan un repunte de último momento, hoteles y comercios apelan a promociones agresivas, con descuentos, paquetes 4x3 y beneficios para atraer visitantes. Sin embargo, puertas adentro del sector predomina la cautela: la expectativa de una recuperación espontánea es cada vez menor y el desafío pasa por atravesar una temporada que, según coinciden empresarios y trabajadores, podría convertirse en una de las más flojas de los últimos años para el turismo bonaerense.