El gobernador Axel Kicillof comenzó a delinear la estrategia electoral del peronismo bonaerense para 2027 en un escenario marcado por la incertidumbre sobre el futuro de las PASO nacionales. En la Gobernación gana fuerza la posibilidad de volver a desdoblar las elecciones provinciales, una decisión que dependerá en gran medida de la definición que adopte el Congreso respecto de las primarias impulsadas por el gobierno de Javier Milei.
La eventual eliminación de las PASO modificó el tablero político dentro de Unión por la Patria debido a que no se podrían definir candidaturas a través del voto. En el entorno del mandatario entienden que, si desaparece esa instancia de competencia, el margen para resolver las candidaturas mediante una elección interna prácticamente se esfuma y el espacio deberá optar entre un acuerdo amplio o una competencia con listas separadas. Ese escenario acelera las negociaciones entre los distintos sectores del peronismo bonaerense.
En paralelo, Kicillof profundiza la construcción del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) con reuniones periódicas junto a intendentes, legisladores y funcionarios. La premisa oficial es fortalecer una estructura propia en los 135 municipios mientras el gobernador insiste en que la prioridad sigue siendo la gestión y la confrontación política con las medidas económicas de la Casa Rosada. Cabe recordar que, en los últimos meses, más de una decena de dirigentes peronistas lanzaron su candidatura a la Gobernación y la sucesión bonaerenses, varios de ellos con menos chances dado que sus gestiones están manchadas por la inseguridad, intendentes de municipios del Conurbano como Mariel Fernández (Moreno), Gustavo Menéndez (Merlo), Jorge Ferraresi (Avellaneda); los ministros bonaerenses Gabriel Katopodis (Infraestructura y Servicios Públicos), Carlos Bianco (Gobierno); y el intendente de La Plata, Julio Alak.

Dentro del oficialismo provincial sostienen que un nuevo desdoblamiento permitiría discutir los problemas específicos de Buenos Aires sin que la campaña quede absorbida por la disputa presidencial. La experiencia de 2025, cuando la Provincia votó en una fecha distinta a la elección nacional, fortaleció esa mirada y hoy vuelve a aparecer como la alternativa con mayor consenso entre los dirigentes cercanos al gobernador.
Sin embargo, la estrategia no está exenta de tensiones. El cristinismo asociado a La Cámpora mantiene reparos sobre separar nuevamente los comicios y algunos referentes consideran que el peronismo debería concentrar todos sus esfuerzos en una única elección nacional. En ese marco, la discusión ya no pasa únicamente por las candidaturas, sino también por el cronograma electoral y por la forma en que se ordenará la competencia interna.

Otro factor que influye en el debate es la posible implementación de nuevos cambios en el sistema electoral bonaerense. En la Legislatura bonaerense siguen abiertos proyectos vinculados con la Boleta Única de Papel, las reelecciones indefinidas y otras reformas políticas, aunque hasta el momento ninguna de esas iniciativas logró avanzar de manera significativa. Desde el oficialismo remarcan que cualquier modificación deberá resolverse antes de fin de año para evitar cambios sobre la marcha durante un año electoral.

Mientras tanto, distintos dirigentes del peronismo comenzaron a recorrer la Provincia con mayor intensidad. Intendentes, ministros y referentes territoriales ya exhiben movimientos propios pensando en la sucesión de Kicillof, quien por impedimento constitucional no podrá buscar un nuevo mandato como gobernador. Esa dinámica abrió una competencia anticipada por el liderazgo del espacio y por la conducción del oficialismo bonaerense.

En ese contexto también surgieron sectores que buscan construir una posición equidistante entre el kicillofismo y el cristinismo. Algunos jóvenes intendentes peronistas impulsan un armado con mayor autonomía, conocido como el "Grupo AFA" para tener incidencia en el cierre de listas y en la definición del futuro candidato a gobernador, una señal de que la discusión interna excede hoy a los dos principales polos del peronismo provincial.
Con ese escenario abierto, la continuidad o eliminación de las PASO aparece como la pieza que puede reconfigurar toda la estrategia electoral bonaerense. Si el Congreso nacional, donde se congregan y legislan los diputados y senadores en representación de las provincias, finalmente elimina las primarias, en La Plata creen que el camino hacia un nuevo desdoblamiento quedará prácticamente despejado y que la discusión por la sucesión de Kicillof entrará definitivamente en su etapa decisiva.