La provincia de Buenos Aires quedó nuevamente en el centro de la preocupación por el empleo. Según los datos difundidos por el INDEC correspondientes al primer trimestre de 2026, el desempleo alcanzó el 7,8% a nivel nacional, mientras que el Conurbano bonaerense trepó al 9,7%, Bahía Blanca superó el 10% y La Plata mostró señales de deterioro laboral por el aumento de personas que buscan un segundo trabajo.
Aunque la tasa nacional prácticamente no mostró cambios respecto de un año atrás, el relevamiento dejó al descubierto una realidad desigual entre regiones. El Gran Buenos Aires registró una desocupación del 8,7%, ubicándose por encima del promedio del país y consolidándose como una de las zonas con mayores dificultades para generar empleo formal.
Dentro del mapa bonaerense, Bahía Blanca-Cerri exhibió el escenario más complejo. Con una desocupación del 10,1%, el aglomerado se convirtió en uno de los más afectados del país, reflejando las complicaciones que atraviesan distintos centros urbanos para absorber la demanda laboral en un contexto económico todavía heterogéneo.

En tanto, el Gran La Plata se ubicó en línea con la media nacional, con un desempleo del 7,8%. Sin embargo, otro dato encendió alertas: casi uno de cada cuatro trabajadores ocupados busca activamente otra fuente de ingresos. A esto se suma una subocupación del 18,2%, un indicador que expone las dificultades de numerosos hogares para cubrir sus necesidades con un solo empleo.
El informe también mostró que la estabilidad de la tasa de desempleo convive con un avance de la precarización. La informalidad laboral escaló al 44,2%, mientras que la subocupación llegó al 11,1%, evidenciando que cada vez más argentinos trabajan menos horas de las que necesitan o lo hacen sin acceso a derechos laborales básicos.
De esta manera, la radiografía del mercado laboral bonaerense deja un contraste marcado: mientras la Ciudad de Buenos Aires mantiene indicadores relativamente favorables, el Conurbano, Bahía Blanca y otros grandes centros urbanos enfrentan mayores obstáculos para recuperar empleo de calidad. Más allá de la estabilidad estadística, los números sugieren que la principal preocupación ya no pasa solo por conseguir trabajo, sino también por sostener ingresos suficientes para llegar a fin de mes.