La Casa Rosada intensificó esta semana las gestiones para evitar que el Senado avance con una interpelación contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El oficialismo nacional busca reunir apoyos entre bloques dialoguistas antes del 2 de julio, fecha en la que el funcionario brindará su primer informe de gestión ante la Cámara Alta argentina, en medio de cuestionamientos por su situación patrimonial.
La ofensiva opositora tomó fuerza luego de que se conocieran rectificaciones en las declaraciones juradas del funcionario y denuncias vinculadas a un presunto enriquecimiento ilícito. El tema no solo generó críticas del peronismo, sino también incomodidad entre sectores aliados que hasta ahora habían acompañado buena parte de la agenda legislativa del Gobierno. El plan dentro de las filas libertarias parece claro: impedir el quorum del Partido Justicialista el próximo jueves 2 de julio.
En Balcarce 50 aseguran que el presidente Javier Milei mantiene un respaldo total hacia uno de sus colaboradores más cercanos. Pese a las presiones políticas, el mandatario no evalúa desplazarlo y considera que las explicaciones brindadas por Adorni son suficientes para sostenerlo en el cargo. Tal es así que según fuentes cercanas al gobierno libertario, confirmaron que se desarrolló un desayuno en el día de hoy, la presencia del funcionario implicado en el Día de la Bandera en Rosario y el diálogo permanente entre Adorni y el Presidente en la Quinta de Olivos.


Mientras tanto, funcionarios y operadores parlamentarios del oficialismo mantienen conversaciones con representantes del PRO, la UCR y bloques provinciales aliados para evitar una derrota política en el Senado. Aunque desde el Gobierno transmiten optimismo, varios legisladores dialoguistas sostienen que todavía no existe una negociación cerrada y que el escenario continúa abierto.
La estrategia oficial consiste en ganar tiempo. Por ese motivo, Adorni confirmó su presencia en la Cámara Alta el próximo 2 de julio para presentar el informe de gestión previsto por la Constitución. En la Casa Rosada esperan que esa exposición contribuya a desactivar los pedidos de interpelación y una eventual moción de censura impulsada por sectores de la oposición.
Sin embargo, algunos espacios aliados comenzaron a marcar diferencias. Referentes parlamentarios consideran que el caso se transformó en una carga política para el Gobierno y advierten que sostener al funcionario podría complicar futuras negociaciones legislativas. La preocupación también pasa por el impacto que el conflicto tiene sobre la imagen de transparencia que intenta construir la administración libertaria.

El debate se da además en un momento de relativa calma para la agenda parlamentaria. Sin proyectos de gran envergadura en discusión inmediata y con pocas iniciativas nuevas enviadas al Congreso, el Ejecutivo concentra buena parte de sus esfuerzos en contener una crisis política que amenaza con alterar la relación con sus socios legislativos.

De cara a las próximas semanas, todas las miradas apuntan al Senado. Allí se definirá si el oficialismo libertario logra contener la avanzada opositora o si Adorni deberá enfrentar una instancia de mayor exposición política. El resultado será una señal clave sobre la capacidad de Milei para conservar cohesionada la alianza que sostiene su gobernabilidad.
Por ahora, el Gobierno consiguió postergar definiciones y sumar algo de oxígeno. Pero la cuenta regresiva ya comenzó y el 2 de julio aparece como una fecha determinante para el futuro político de uno de los funcionarios más cercanos al Presidente.