Aunque el Gobierno bonaerense citó a sindicatos estatales y docentes la semana pasada, no hubo una oferta formal de aumento salarial en la mesa y teniendo en cuenta que el plazo para el cierre de la liquidación de haberes pasó y no habrá suba junto al medio aguinaldo, el malestar crece entre las organizaciones.
Las reuniones paritarias realizadas la semana pasada terminaron sin avances concretos. Los funcionarios provinciales se limitaron a anunciar un plan de desendeudamiento y garantizar el pago del medio aguinaldo en tiempo y forma, pero evitaron poner sobre la mesa una propuesta salarial.
Con la liquidación de los sueldos ya cerrada, cualquier incremento quedó automáticamente postergado para julio.

La falta de definiciones generó malestar entre los sindicatos, que esperaban una convocatoria con oferta incluida para que el aumento impactara también en el aguinaldo. Desde distintos sectores gremiales advierten que los salarios ya acumulan una pérdida superior al 3% respecto de la inflación y reclaman una recomposición “importante” y con carácter retroactivo.
El último acuerdo salarial venció en mayo y había contemplado una suba del 9,3% junto con una cláusula de revisión. Sin embargo, durante las últimas negociaciones los ministros de Economía, Pablo López y Trabajo, Walter Correa argumentaron que la Provincia atraviesa una situación fiscal compleja producto de los recortes de fondos nacionales, una explicación que no logró desactivar el descontento sindical.
La tensión también se refleja en el sector educativo. Mientras el Frente de Unidad Docente Bonaerense reiteró sus reclamos por mejoras salariales, condiciones laborales y defensa del sistema previsional provincial, el sector disidente Suteba Multicolor convocó a un paro y movilizaciones para exigir una fuerte recomposición de los ingresos, denunciando que los salarios quedaron muy lejos del costo de la canasta familiar.
Con las negociaciones estancadas y sin una nueva fecha de convocatoria confirmada, la presión sobre la administración bonaerense crece.
Y aunque los gremios aun esperan por el llamado de la Provincia, los días pasan, el salario se deteriora y con ello el poder adquisitivo de cada trabajador.