El asesinato del comisario Diego Fernando P., el lunes por la noche en González Catán, partido de La Matanza, mientras se dirigía a buscar a uno de sus hijos, provocó una fuerte conmoción política dentro del peronismo bonaerense. El hecho, que fue perpetrado por delincuentes que intentaron robarle la camioneta cuando se encontraba fuera de servicio, derivó además en cuestionamientos hacia el ministro de Seguridad provincial, Javier Alonso, quien al momento del crimen participaba de actividades institucionales y políticas en Mendoza.
La víctima, de 46 años y con funciones en la Escuela de Policía Juan Vucetich, fue interceptada por cuatro sospechosos que se movilizaban en motocicletas. De acuerdo con la reconstrucción preliminar de los investigadores, el oficial intentó resistir el asalto y recibió varios disparos que le provocaron heridas mortales. Pese a ser trasladado de urgencia a un centro asistencial de la zona, falleció pocos minutos después. La fiscalía de La Matanza mantiene abierta la investigación y trabaja sobre registros de cámaras de seguridad para identificar a los autores.
La repercusión política no tardó en llegar. El senador provincial Emmanuel González Santalla expresó públicamente el malestar que generó dentro de distintos sectores del oficialismo la ausencia del ministro durante una jornada atravesada por un nuevo episodio de violencia. En declaraciones periodísticas, el legislador habló de la “bronca” existente en el peronismo por la situación y consideró inoportuno que Alonso estuviera fuera de la Provincia mientras se desarrollaba una crisis de semejante magnitud.


Las críticas se potenciaron luego de que trascendieran imágenes y publicaciones en redes sociales que mostraban al titular de Seguridad bonaerense en Mendoza junto a funcionarios de esa provincia. Aunque desde el entorno del ministro remarcaron que se trató de una agenda institucional previamente programada, algunos dirigentes interpretaron que el viaje dejó expuesto un problema político en medio de la creciente preocupación por la inseguridad en territorio bonaerense.
Horas después de conocerse el crimen, Alonso utilizó sus redes para despedir al efectivo asesinado. “Acompañamos a su familia, amigos y compañeros en este doloroso momento”, expresó el funcionario, quien además destacó la trayectoria del comisario dentro de la fuerza. Sin embargo, el mensaje no alcanzó para desactivar los cuestionamientos que surgieron incluso desde sectores cercanos al oficialismo provincial.

Mientras la Policía Bonaerense profundiza los operativos para localizar a los responsables del homicidio, el caso volvió a instalar el debate sobre la seguridad en el Conurbano y abrió un nuevo frente de tensión política dentro del peronismo. Con la investigación en curso y sin detenidos hasta el momento, la muerte del comisario sumó presión sobre el Ministerio de Seguridad y reavivó discusiones internas sobre la gestión de una de las principales demandas de la sociedad bonaerense.
Con profundo dolor despedimos al sargento Malcon Churquina.
— Javier Alonso (@JaviAlonsook) June 4, 2026
Malcon sirvió con vocación, compromiso y un profundo sentido del deber, honrando cada día el uniforme de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
Su entrega y dedicación permanecerán en la memoria de sus compañeros,… pic.twitter.com/Smkk8g9QIc