En el marco del año que la expresidenta lleva de prisión domiciliaria, Máximo Kirchner volvió a ubicarse en el centro de la escena política al defender una eventual candidatura de Cristina Kirchner, pese a la imposibilidad de ejercer cargos públicos, y advirtió sobre la pesada herencia de la deuda externa. Durante una entrevista televisiva brindada el miércoles, el diputado nacional sostuvo que el peronismo hará todos los esfuerzos para que la exmandataria pueda competir electoralmente y afirmó que, sin una reestructuración de los compromisos financieros, cualquier futuro gobierno tendrá severas dificultades para cumplir sus promesas.
En ese marco, el líder de La Cámpora fue categórico al referirse al futuro político de su madre. “Queremos que Cristina pueda ir a elecciones. Y si la sociedad quiere elegirla, que la vote”, expresó. Luego redobló la apuesta con una frase que rápidamente repercutió en todo el arco político: “Vamos a dejar la piel y la vida para que Cristina pueda ser candidata”. Sus declaraciones se producen cuando se cumple un año de la condena que mantiene a la expresidenta bajo prisión domiciliaria e inhabilitada para ejercer cargos públicos.
El hijo de la exmandataria insistió en que existe un sector importante de la sociedad que sigue identificándose con el liderazgo de Cristina y cuestionó lo que considera una proscripción política. Según planteó, la exjefa de Estado continúa ocupando los primeros lugares en los sondeos de opinión, un dato que, a su criterio, debería ser tenido en cuenta por quienes impulsaron las causas judiciales en su contra.

La discusión sobre una eventual candidatura de Cristina vuelve a atravesar al peronismo en medio de las tensiones internas por el liderazgo opositor. Mientras algunos sectores promueven una renovación dirigencial de cara a 2027, el kirchnerismo duro mantiene la centralidad política de la exmandataria y busca sostener su influencia dentro del armado electoral. La puja también impacta en la relación con el gobernador bonaerense Axel Kicillof, una de las figuras con mayor proyección dentro del espacio.
Pero la entrevista no giró únicamente en torno a la situación judicial de Cristina. Máximo también puso el foco en la economía y aseguró que la Argentina enfrenta una restricción estructural derivada del endeudamiento externo. “Si la Argentina no reestructura su deuda externa no tiene posibilidades de cumplir con lo que muchos le dicen a la gente que van a hacer si son gobierno”, afirmó al analizar el escenario que heredará la próxima administración.

El diputado argumentó que buena parte de los recursos públicos terminan destinados al pago de compromisos financieros en detrimento de áreas sensibles. “Gran parte de lo que se lleva la deuda externa entre acreedores privados, el FMI y los organismos multilaterales es lo que no se pone en hospitales, escuelas, universidades o en el cuidado de las pymes”, señaló. La postura coincide con planteos que viene realizando el cristinismo asociado a La Cámpora desde hace años respecto de la necesidad de renegociar los vencimientos con los organismos internacionales.
En línea con esa mirada, Kirchner recordó que durante la presidencia de Néstor Kirchner se avanzó en una reestructuración de la deuda para recuperar margen de maniobra económica. Según sostuvo, cualquier proyecto político que aspire a gobernar después de Javier Milei deberá discutir cómo enfrentar el cronograma de pagos previsto para los próximos años.
Las definiciones del diputado llegan en un momento de reordenamiento dentro del peronismo y cuando comienzan a tomar forma las estrategias para la próxima disputa presidencial. Entre el debate por el liderazgo opositor, la situación judicial de Cristina Kirchner y la discusión sobre la deuda, el espacio busca definir una hoja de ruta que le permita reconstruir una alternativa competitiva frente al oficialismo libertario.