05/06/2026 - Edición Nº3536

Sociedad

Centros médicos

Crece la alarma en clínicas y sanatorios por la atención de jubilados afiliados al PAMI

12:49 | Prestadores de salud advierten que el atraso en los pagos y la falta de actualización de aranceles ponen en riesgo la atención de millones de jubilados. Los carteles ya aparecieron en centros médicos de todo el país.



La crisis entre el PAMI y las principales clínicas y sanatorios privados del país escaló en los últimos días, luego de que entidades prestadoras advirtieran públicamente sobre las dificultades para sostener la atención de millones de jubilados. El conflicto, originado por el atraso en los pagos y la falta de actualización de aranceles, ya se refleja en carteles colocados en centros de salud de distintas provincias, donde alertan sobre el riesgo que enfrenta la continuidad de las prestaciones.

Lo que hasta hace pocos meses se discutía en reuniones técnicas hoy aparece pegado en puertas, mostradores y salas de espera. El mensaje es contundente: la capacidad de respuesta de los establecimientos sanitarios para atender a los afiliados del PAMI está seriamente comprometida.

El texto, firmado por las principales entidades que representan al sector privado de la salud (ADECRA, CAPRESS, ACAMI, FECLIBA, Salud Federal y CONFECLISA) señala que la situación actual del convenio con PAMI está dificultando la prestación normal de los servicios y reclama medidas urgentes al organismo, al Ministerio de Salud y al Ministerio de Economía. Entre los principales pedidos figuran la actualización de los valores que reciben las clínicas por las prestaciones realizadas, el cese de débitos considerados injustificados, la normalización de la cadena de pagos y la eliminación de topes prestacionales que limitan la atención.

Pero detrás de ese reclamo existe un dato que explica buena parte de la crisis. Según sostienen los prestadores, mientras el Estado nacional autorizó a través de la Superintendencia de Servicios de Salud y la Secretaría de Comercio aumentos acumulados cercanos al 240% para las empresas de medicina prepaga desde marzo de 2023, los valores que reciben las clínicas y sanatorios por las prestaciones brindadas a afiliados del PAMI aumentaron apenas un 102,84% entre marzo de 2023 y diciembre de 2025.

La diferencia resulta todavía más alarmante si se considera que desde diciembre de 2025 los prestadores aseguran no haber recibido nuevas actualizaciones. Es decir, mientras los costos sanitarios continuaron aumentando durante todo 2026, los ingresos provenientes del principal sistema de atención de jubilados permanecieron congelados.

La consecuencia es una ecuación económica cada vez más difícil de sostener. Los aumentos salariales, los medicamentos, los insumos médicos, la tecnología, las prótesis, los servicios públicos y los costos operativos avanzaron muy por encima de los ingresos que reciben las instituciones. "Las clínicas siguen atendiendo porque saben que detrás de cada prestación hay un jubilado que necesita asistencia, pero los números ya no cierran", explican desde el sector.

La preocupación crece en todo el pais donde una enorme proporción de jubilados depende exclusivamente del PAMI para acceder a consultas, estudios, internaciones y tratamientos complejos. Allí, cualquier restricción en la capacidad operativa de los sanatorios puede impactar directamente sobre millones de adultos mayores.

Lo más inquietante es que la crisis ya comenzó a salir de los despachos para instalarse frente a los propios pacientes. Los carteles pegados en las clínicas funcionan como una señal de alarma que nadie puede ignorar. Son el reflejo de un sistema que empieza a mostrar sus límites.

Mientras tanto, médicos, enfermeros y trabajadores sanitarios observan con preocupación cómo se profundiza un conflicto que amenaza con deteriorar aún más la atención. Muchos de ellos son quienes hoy envían las fotografías que circulan por grupos profesionales y redes sociales, convencidos de que la sociedad debe conocer lo que está ocurriendo. La pregunta que sobrevuela cada pasillo hospitalario es cuánto tiempo más podrá sostenerse esta situación sin consecuencias directas para los afiliados.

Porque detrás de cada cartel hay una advertencia mucho más profunda: cuando una clínica es ahogada financieramente y deja de poder atender con normalidad, el que termina pagando el costo es un jubilado que necesita un turno, una práctica médica o una cama para ser atendido. Y esa es una deuda que el sistema ya no puede seguir postergando.

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