El martes se produjo una reunión en Gobernación que reunió alrededor de 70 intendentes. Pese a ello, la crisis financiera que atraviesan los municipios bonaerenses volvió a tensar la relación entre los intendentes y el gobernador Axel Kicillof, luego de que varios jefes comunales, incluso del propio peronismo, reclamaran priorizar recursos para “comida, balas y remedios” ante el impacto del ajuste impulsado tanto por Nación como en Provincia. El malestar crece en medio de la caída de la coparticipación, la crisis de IOMA y el aumento de la demanda social en los distritos bonaerenses.
Es sabido que en las últimas semanas, distintos intendentes comenzaron a plantear cuestionamientos internos hacia la administración provincial por las prioridades de gasto y la falta de respuestas frente a la emergencia social. “No puede faltar comida, balas ni remedios”, sintetizó un mandatario municipal del oficialismo al describir el escenario que atraviesan los municipios del Conurbano. La frase expone el clima de preocupación que atraviesa al peronismo bonaerense, donde también advierten que la interna entre el kicillofismo y el cristinismo complica la toma de decisiones en un contexto de fuerte deterioro económico.
El trasfondo del conflicto es la caída de los recursos que reciben las comunas. Informes económicos y datos oficiales muestran que las transferencias automáticas a los municipios registraron retrocesos reales durante el primer trimestre de 2026, producto de la baja en la recaudación y del freno económico nacional. Incluso, más de la mitad de los distritos bonaerenses sufrirán recortes en la coparticipación durante este año, mientras varios intendentes alertan sobre dificultades para sostener salarios, servicios esenciales y asistencia alimentaria.


En tanto, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco denunció que la provincia de Buenos Aires atraviesa una “grave crisis de recursos” por las políticas de ajuste del Gobierno nacional y defendió las medidas tomadas por la gestión bonaerense. En ese marco, Kicillof anunció fondos extraordinarios para aliviar a los municipios y prometió coparticipar eventuales recursos que la Provincia recupere en sus reclamos judiciales contra Nación.
A la delicada situación fiscal se suman los reclamos por el funcionamiento de IOMA y el crecimiento de la demanda alimentaria en los distritos más afectados. La discusión ya no sólo enfrenta a Provincia con Nación, sino que empieza a generar ruido dentro del propio oficialismo bonaerense, donde algunos intendentes exigen redefinir prioridades y concentrar los recursos en seguridad, salud y asistencia social para contener el impacto de la crisis.

En ese contexto de crisis creciente, el vicepresidente primero del Senado bonaerense, Mario Ishii, presentó un proyecto para declarar la “Emergencia Humanitaria y Sanitaria” en toda la provincia de Buenos Aires por 18 meses. La iniciativa busca reforzar hospitales públicos, garantizar medicamentos, vacunas y tratamientos esenciales, además de habilitar reasignaciones presupuestarias para sostener el sistema sanitario ante el aumento de la demanda.
“El hambre no admite dilaciones ni justificaciones macroeconómicas” y “no existe prioridad superior a proteger la vida y la salud de las personas”, sostuvo Ishii en los fundamentos de sus proyectos legislativos, donde también advirtió sobre un “colapso progresivo del sistema sanitario público”. El senador apuntó tanto contra el ajuste nacional como contra las falencias de coordinación entre Nación y Provincia, al remarcar que “la falta de respuesta suficiente ha trasladado a los municipios una carga sanitaria y social extraordinaria”.