Axel Kicillof, gobernador bonaerense, encabezó este jueves una actividad política en el Teatro Coliseo Podestá de La Plata, pero el encuentro terminó atravesado por la fuerte disputa interna que vive el peronismo. En plena exposición, un grupo de militantes irrumpió con reclamos vinculados a la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner y desató momentos de tensión.
La actividad había sido presentada como la clase inaugural del curso “Presente y futuro de la Argentina en un mundo en transformación”, organizado por el Instituto de Formación Política. Junto a Kicillof estuvieron la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente platense Julio Alak, en un acto pensado para debatir sobre el escenario económico y político del país.
El clima comenzó a cambiar cuando un pequeño grupo desplegó una bandera blanca con la inscripción “Cristina Libre”. Desde distintos sectores del teatro empezaron a exigirle al gobernador que se pronunciara públicamente sobre la situación de la exmandataria. La interrupción sorprendió a parte de los asistentes y frenó momentáneamente la exposición que llevaba adelante Kicillof.

En el entorno del mandatario provincial interpretaron el episodio como una acción coordinada para incomodar al gobernador en un acto propio. La situación generó incomodidad entre dirigentes y militantes presentes, mientras la tensión escalaba dentro del histórico teatro platense. Algunos asistentes intentaban seguir el discurso, mientras otros respondían a los gritos cruzados.
La reacción más fuerte llegó desde las filas identificadas con el gobernador bonaerense. Un militante se levantó desde una de las butacas y respondió a los reclamos con una frase que rápidamente encendió al auditorio: “La única forma es con Axel presidente”. El comentario actuó como disparador y cambió por completo el clima político del encuentro.
En cuestión de segundos, buena parte del teatro comenzó a aplaudir y a cantar “Axel presidente”, en respaldo a la futura candidatura presidencial de Kicillof para 2027. La respuesta se transformó en el eje del acto, con un operativo político por parte de la militancia para no hacer sentir al gobernador como “visitante” en su propio acto.

Mientras los cánticos se multiplicaban, los militantes que habían iniciado la protesta fueron retirados del lugar. La organización logró retomar la actividad, aunque el episodio ya había marcado el tono de la jornada.

El episodio volvió a dejar expuesta la disputa que atraviesa al peronismo entre los distintos sectores que buscan posicionarse de cara al futuro político del movimiento. Aunque Kicillof evitó responder directamente a los reclamos y mantuvo el eje de su discurso, la escena reflejó el nivel de conflictividad que hoy domina la discusión interna del oficialismo bonaerense entre kicillofistas y cristinistas.