A seis meses de que el municipio de General Pueyrredon adjudicara la concesión del estadio José María Minella a la firma Minella Stadium S.A., las obras de remodelación prometidas todavía no comenzaron y crecen los cuestionamientos políticos y judiciales sobre la empresa elegida por la gestión de Guillermo Montenegro para recuperar el emblemático escenario deportivo de Mar del Plata.
La concesión del Mundialista, el Polideportivo Islas Malvinas y parte del Parque Municipal de los Deportes fue otorgada por 30 años, con posibilidad de extenderla una década más. La empresa adjudicataria fue la única oferente en la licitación impulsada por el Ejecutivo local y prometió una inversión cercana a los 40 millones de dólares para modernizar toda la infraestructura deportiva y comercial del predio.
Sin embargo, en la ciudad aseguran que el avance concreto de las obras es prácticamente nulo. Según denunció la oposición en el Concejo Deliberante, hasta el momento apenas se colocaron algunos metros de alambrado y todavía no se difundió públicamente el plan ejecutivo definitivo ni el contrato completo de concesión firmado entre el municipio y la empresa.


El foco de la polémica está puesto en Revee, la firma brasileña que controla mayoritariamente Minella Stadium y que quedó salpicada por el denominado “Caso Banco Master”, una investigación judicial en Brasil por presunto fraude financiero, lavado de dinero y corrupción vinculada al grupo REAG Investimentos. Incluso, el Banco Central brasileño ordenó en enero la liquidación extrajudicial de REAG, considerado por medios locales como uno de los mayores escándalos bancarios de ese país.
La crisis financiera también impactó en Revee. En los últimos meses renunciaron directivos clave de la compañía y las acciones de la firma sufrieron fuertes caídas tras conocerse los vínculos con la investigación judicial brasileña. Aunque desde la empresa buscaron despegarse del escándalo y garantizar la continuidad de los proyectos en Argentina, en Mar del Plata crecen las dudas sobre la capacidad real de financiamiento para ejecutar las obras prometidas.
En paralelo, el proceso licitatorio del Minella quedó mencionado dentro de la causa Sur Finanzas, donde la Justicia investiga posibles maniobras de lavado de activos, principalmente en clubes del fútbol argentino y en la AFA del Chiqui Tapia. En ese expediente se realizaron allanamientos en oficinas municipales y fueron citados funcionarios para aportar documentación relacionada con la adjudicación del estadio.

Desde la oposición marplatense cuestionan tanto la falta de transparencia como las condiciones de la licitación. Sectores de Acción Marplatense y Unión por la Patria sostienen que el pliego estuvo “hecho a medida” para Revee y denuncian que el municipio todavía no exhibió el contrato de concesión pese a los reiterados pedidos de informes presentados en el Concejo Deliberante.

Mientras tanto, el estadio José María Minella continúa mostrando el mismo deterioro estructural que motivó la privatización impulsada por Montenegro. El Mundialista, inaugurado para la Copa del Mundo de 1978 y con sectores clausurados desde 2021 por riesgo de derrumbe, sigue envuelto en incertidumbre política, judicial y financiera, en medio de una discusión cada vez más fuerte sobre el futuro de uno de los íconos deportivos de Mar del Plata.